La reconstrucción no terminó con el terremoto: 40 casas listas y 10 proyectadas.
En una feria ferretera, las herramientas, los materiales y los negocios suelen ser los protagonistas. Pero esta vez, en Corferias, hubo una conversación que iba mucho más allá de vender taladros o cerrar acuerdos comerciales: cómo ayudar a las familias que perdieron sus viviendas durante el terremoto de agosto en Colombia.
El Gran Salón Ferretero anunció una alianza con TECHO para impulsar la construcción de 10 viviendas de emergencia y un centro comunitario en las zonas afectadas. La iniciativa se suma al trabajo que la organización ya venía adelantando y que, según su balance de noviembre, ha permitido entregar 40 viviendas a familias del Valle del Cauca.
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De las primeras siete viviendas a 40 familias beneficiadas
El 10 de agosto de 2026, un terremoto de magnitud 7,4, con epicentro en el Chocó, sacudió buena parte de Colombia. Para miles de familias, las consecuencias no terminaron cuando dejó de temblar: muchas tuvieron que enfrentar daños graves en sus viviendas y la incertidumbre de no saber cuándo podrían recuperar un lugar seguro donde vivir.
La magnitud de la emergencia fue enorme. Según el Plan de Recuperación de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), el sismo dejó 255.079 viviendas afectadas, entre ellas más de 51.000 destruidas.
En medio de ese panorama, TECHO comenzó a trabajar con comunidades rurales para construir soluciones habitacionales de emergencia. El primer resultado llegó el 2 de septiembre, cuando la organización finalizó siete viviendas en la vereda Cascarillo, en Roldanillo, apenas 23 días después del terremoto.
Detrás de esas primeras construcciones hubo un trabajo conjunto entre voluntarios, equipos territoriales, organizaciones aliadas y las propias familias. No se trataba simplemente de llegar con materiales y levantar paredes: primero había que identificar las necesidades, coordinar el transporte y organizar las jornadas de construcción.
Desde entonces, la iniciativa ha seguido avanzando. De acuerdo con el balance difundido por TECHO en noviembre, ya son 40 las viviendas entregadas a familias de comunidades rurales del Valle del Cauca, incluidas zonas de Roldanillo, Miravalle y Darién.
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Y aunque 40 viviendas pueden parecer pocas frente a la dimensión del desastre, para las familias beneficiadas representan algo bastante concreto: contar nuevamente con un espacio donde resguardarse y comenzar su recuperación.
¿Qué tiene que ver una feria ferretera con la reconstrucción?
Más de lo que parece. Una feria como El Gran Salón Ferretero reúne precisamente a quienes conocen los materiales, las herramientas y los procesos necesarios para levantar una construcción.
Durante su edición de 2026, realizada del 5 al 7 de noviembre en Corferias, el evento se convirtió también en un espacio para conectar esa experiencia con las necesidades de las comunidades afectadas por el terremoto.
La alianza con TECHO busca movilizar a fabricantes, distribuidores, proveedores y otras empresas del sector para aportar recursos, materiales y capacidades técnicas que permitan ampliar las labores de reconstrucción.
El compromiso anunciado contempla otras 10 viviendas de emergencia y un centro comunitario. Estas construcciones todavía están proyectadas, por lo que no hacen parte de las 40 casas que TECHO ya reporta como entregadas.
Hay un detalle interesante en el proyecto: el centro comunitario. Mientras las viviendas buscan responder a una necesidad habitacional de las familias, este nuevo espacio está pensado para que los habitantes puedan reunirse y fortalecer su organización colectiva.
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Después de una emergencia de esta magnitud, recuperar un lugar para encontrarse también forma parte de la reconstrucción. Las decisiones sobre las necesidades del territorio, la coordinación de actividades y el acompañamiento entre vecinos requieren espacios compartidos.
La iniciativa cuenta con el respaldo de El Gran Salón Ferretero, evento organizado por Corferias, Koelnmesse y Concept2b. El objetivo es aprovechar las conexiones empresariales de la feria para impulsar proyectos que puedan concretarse en las comunidades afectadas.
El reto de TECHO: construir 1.000 viviendas en un año
La alianza anunciada en Corferias es apenas una parte de un desafío mucho mayor. TECHO se ha propuesto alcanzar 1.000 viviendas de emergencia construidas durante los primeros 12 meses posteriores al terremoto, es decir, para agosto de 2027.
Es una meta ambiciosa que requiere mucho más que materiales. También hacen falta recursos económicos, voluntarios, transporte, conocimiento de los territorios y coordinación con las comunidades.
Por eso, el plan de respuesta de TECHO contempla diferentes etapas, desde el diagnóstico de las zonas afectadas hasta la implementación de soluciones habitacionales y el acompañamiento comunitario.
La participación de El Gran Salón Ferretero busca fortalecer esa red de apoyo, acercando a empresas que pueden contribuir con recursos y conocimientos especializados en construcción. Sin embargo, todavía no se han anunciado fechas específicas para la entrega de las 10 nuevas viviendas.
El siguiente paso será convertir ese compromiso en construcciones terminadas. Y ahí estará la verdadera medida del alcance de esta alianza: en las familias que puedan recibir una solución habitacional y en los espacios comunitarios que lleguen a hacerse realidad.
¿Sabías que?
Las primeras siete viviendas de emergencia construidas por TECHO tras el terremoto de agosto estuvieron listas en apenas 23 días. Fueron entregadas en la vereda Cascarillo, en Roldanillo, gracias al trabajo coordinado entre equipos de la organización, voluntarios, aliados y las familias beneficiarias.
Pero aquellas siete viviendas fueron solo el comienzo. TECHO también puso en marcha labores de identificación y diagnóstico en otras zonas afectadas para determinar dónde concentrar sus siguientes intervenciones. Este proceso es fundamental porque construir una vivienda de emergencia no depende únicamente de tener los materiales: también es necesario conocer las condiciones del territorio y las necesidades específicas de cada comunidad.