Los SMS requieren menos recursos que una llamada y no necesitan internet.
Tenemos aplicaciones para prácticamente todo, pero una catástrofe puede devolver las comunicaciones a una realidad bastante menos sofisticada. De repente, no importa cuántas funciones tenga una app si faltan datos móviles, una página no carga o miles de personas intentan llamar simultáneamente.
Es allí donde el humilde mensaje de texto todavía tiene algo que decir. Los SMS no necesitan una conexión a internet y requieren menos capacidad de la red que una llamada, lo que puede aumentar sus posibilidades de ser transmitidos cuando las comunicaciones están congestionadas. Ready.gov, el portal de preparación para emergencias del Gobierno de Estados Unidos, recomienda precisamente utilizar mensajes de texto durante estas situaciones por esa razón.
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Eso no significa que el SMS sea indestructible ni que pueda funcionar cuando toda la infraestructura celular está fuera de servicio. La lección es otra: durante una emergencia, tener diferentes caminos para hacer llegar información puede ser mucho más importante que apostar todo por el canal tecnológicamente más moderno.

Cuando todo el mundo intenta llamar al mismo tiempo
Un terremoto produce una reacción bastante predecible: sacar el teléfono.
Familiares intentando localizarse, personas buscando información, autoridades coordinando la respuesta y ciudadanos tratando de reportar lo que está ocurriendo pueden aumentar drásticamente el tráfico sobre las redes disponibles.
Las redes móviles pueden quedar sobrecargadas en esas circunstancias y las llamadas son particularmente exigentes porque necesitan mantener recursos de comunicación durante toda la conversación. Un mensaje corto, en cambio, requiere mucho menos ancho de banda y puede esperar hasta encontrar capacidad disponible para ser transmitido.
Colombia contempla precisamente este escenario. Tras el terremoto del 10 de agosto de 2026, la Comisión de Regulación de Comunicaciones (CRC) recordó que, ante contingencias relacionadas con congestión de las redes o falta de disponibilidad del servicio de voz, los operadores móviles deben dar prelación al envío y recepción de SMS y mensajería instantánea, de acuerdo con los recursos disponibles.
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Así que cuando una llamada no entra, insistir veinte veces seguidas puede no ser la estrategia más útil. A veces escribir “estoy bien” hace bastante más con bastante menos.
Un SMS no necesita internet, pero tampoco hace magia
Aquí aparece una distinción importante.
Para recibir un SMS convencional no hace falta tener WiFi ni un plan de datos funcionando. Eso le permite conservar utilidad en situaciones en las que el acceso a internet se ha degradado o simplemente no está disponible para el usuario.
Pero el teléfono todavía necesita conectarse a una red móvil capaz de cursar ese mensaje. Si una estación base quedó destruida, perdió completamente su suministro eléctrico o el usuario está fuera de cobertura, el SMS no tiene un túnel secreto para saltarse el problema.
Por eso también sería un error plantear una emergencia como una competencia entre SMS, WhatsApp, correo electrónico, llamadas o sitios web. Todos pueden resultar útiles y todos pueden fallar bajo determinadas condiciones.
La estrategia más resistente es no depender de uno solo.
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FEMA recomienda justamente preparar diferentes vías de comunicación, ya que después de una catástrofe la conectividad celular puede degradarse o incluso perderse por completo en determinadas zonas.
Ese es el punto detrás de la omnicanalidad que plantea Paula Rojas, Sales Director de Infobip: si una institución depende exclusivamente de una página web, una aplicación o una línea telefónica, también depende de que ese canal permanezca disponible justo cuando más personas intentan utilizarlo.
SMS, Flash SMS y Cell Broadcast son cosas diferentes
También conviene limpiar una confusión bastante común: no todo mensaje que aparece en un celular durante una emergencia es un SMS.
Un SMS tradicional se envía hacia un número telefónico concreto. Un Flash SMS, por su parte, puede aparecer directamente en la pantalla en lugar de comportarse como un mensaje convencional almacenado en la bandeja de entrada. Infobip lo describe como una modalidad pensada para notificaciones de alta prioridad, aunque que un mensaje aparezca automáticamente en pantalla no permite concluir que todas las personas necesariamente lo hayan leído o comprendido.
Y luego está Cell Broadcast, que juega en otra liga cuando hablamos de alertas masivas.
En vez de intentar enviar individualmente un mensaje a miles o millones de números, esta tecnología permite transmitir una alerta desde las antenas celulares hacia los dispositivos compatibles que se encuentren dentro de una zona determinada. Sistemas como Wireless Emergency Alerts en Estados Unidos utilizan principalmente Cell Broadcast y están diseñados para que la alerta no quede afectada por la congestión normal de la red.
La diferencia importa porque sería engañoso atribuirle al SMS convencional todas las ventajas de un sistema creado específicamente para alertar masivamente a una población.
Uno puede ser una buena ruta alternativa. El otro fue diseñado precisamente para tocar muchas puertas al mismo tiempo.
Colombia también está reforzando los mensajes como canal de emergencia
El potencial de estas tecnologías ya está apareciendo en la respuesta institucional al terremoto.
El 14 de agosto, la CRC anunció que las entidades del Estado pueden solicitar directamente códigos cortos para SMS o USSD relacionados con la emergencia. La Comisión indicó que tramitará estas solicitudes de manera ágil y prioritaria para facilitar tareas como informar a la ciudadanía, registrar personas o activar beneficiarios.
Los códigos cortos son números de cinco o seis dígitos administrados por la CRC y pueden utilizarse para el envío y recepción de SMS o comandos USSD. Es la misma clase de recurso que muchas personas reconocen por servicios de autenticación o notificaciones, pero aplicada aquí a necesidades públicas durante una catástrofe.
Y esa puede ser la parte más interesante de toda esta historia. Mejorar las comunicaciones durante una emergencia no necesariamente significa inventar otra aplicación, pedirle al ciudadano que descargue algo nuevo o construir un portal más bonito.
A veces, la tecnología adecuada es una que ya funciona en prácticamente cualquier celular y lleva décadas esperando en segundo plano.
¿Sabías que?
Colombia ya tiene regulación para utilizar Cell Broadcast en la Alerta Rosa, el sistema destinado a difundir información sobre la desaparición de niños, niñas y adolescentes. La Resolución CRC 8030 de 2025 establece que los operadores deben permitir que esas alertas lleguen a los equipos móviles ubicados en el área determinada dentro de los dos minutos siguientes, incluso cuando exista congestión de red.
La diferencia frente a enviar SMS uno por uno es fundamental: Cell Broadcast distribuye el mensaje desde las celdas hacia los teléfonos compatibles presentes en una zona, sin necesitar conocer previamente cada número. Es justamente la clase de arquitectura que demuestra por qué, cuando el objetivo es hacer llegar información que puede proteger vidas, la forma de entregar el mensaje importa tanto como el mensaje mismo.