Cuando el sol se va, empieza el reto: la gran conversación de ExpoSolar 2026

Foto perfil Cristian Serrano
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ExpoSolar 2026 reunió a 20.000 visitantes y puso el foco en las baterías.

Si el sol tuviera que cumplir un turno de trabajo, sería un empleado poco negociador: se marcha cada tarde, sin importar cuántas neveras, computadores o máquinas sigan encendidos. Y aunque llevamos años aprendiendo a convertir sus rayos en electricidad, todavía tenemos que resolver un problema bastante importante: qué hacer cuando necesitamos esa energía y el sol no está disponible.

Esa pregunta fue una de las protagonistas de ExpoSolar Colombia 2026, la feria que celebró sus diez años del 28 al 30 de octubre en Corferias, Bogotá. Según sus organizadores, cerca de 20.000 visitantes, más de 400 marcas y representantes de 37 países participaron en un encuentro donde las baterías, el almacenamiento energético y las nuevas tecnologías demostraron que la revolución solar ya no se limita a llenar los techos de paneles.

Y hay una buena razón para ello. La transición energética está dejando de ser únicamente una conversación sobre producir electricidad limpia. Ahora también se trata de cómo administrarla, qué hacer con los excedentes y cómo conseguir que las nuevas tecnologías funcionen juntas. Algo que puede parecer poco emocionante hasta que entendemos lo mucho que depende nuestra vida de que todo salga bien.

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La pieza que faltaba no era otro panel solar

Imagina que tienes una instalación solar que produce más electricidad de la que necesitas al mediodía. Suena como una excelente noticia, hasta que llega la noche y descubres que esa producción adicional ya no está disponible. Sería como cocinar suficiente para dos comidas y no tener dónde guardar la segunda.

Para resolver ese problema existen los sistemas BESS (Battery Energy Storage Systems), una de las tecnologías que concentraron la atención en ExpoSolar. Son sistemas de baterías capaces de almacenar electricidad y entregarla posteriormente. Y no estamos hablando únicamente de una batería doméstica: algunas instalaciones industriales utilizan grandes equipos alojados en contenedores para gestionar cantidades mucho mayores de energía.

Carlos Yepes, director de ExpoSolar Colombia, lo resumió durante el encuentro: “La novedad que hay para este año es el almacenamiento de energía, que es la gran revolución que ha tenido la transición energética”.

La ventaja está en poder utilizar una parte de la electricidad almacenada cuando más se necesita, reducir determinados picos de demanda o contar con respaldo energético, según las características de cada instalación. Eso sí, las baterías no producen electricidad por arte de magia ni tienen capacidad infinita. Su utilidad depende de cuánta energía pueden guardar, con qué potencia pueden entregarla y durante cuánto tiempo.

Lo sorprendente es la velocidad a la que está creciendo esta tecnología. La Agencia Internacional de la Energía señala que durante 2025 se instalaron en el mundo 108 gigavatios de nueva capacidad de almacenamiento en baterías, un 40 % más que el año anterior. Para hacernos una idea de su expansión, la capacidad instalada mundial ya era once veces mayor que en 2021.

Las baterías no han acabado con la variabilidad de la energía solar. Lo que están haciendo es volverla mucho más manejable. Y esa diferencia, aunque no suene tan espectacular como inventar un panel que produzca electricidad de noche, tiene un enorme valor tecnológico.

Colombia tiene una paradoja energética que pocos conocen

Hay algo curioso en Colombia: cuando hablamos de electricidad, buena parte de nuestra generación ya proviene de fuentes renovables. Sin embargo, eso no significa que toda la energía que consumimos en el país sea limpia.

La explicación está en una diferencia que solemos pasar por alto: electricidad y energía no son exactamente lo mismo. La electricidad alimenta nuestros electrodomésticos y muchos equipos industriales, pero también utilizamos combustibles para mover vehículos, producir calor en fábricas y desarrollar otras actividades que no dependen directamente de un enchufe.

Según la Agencia Internacional de la Energía, las hidroeléctricas representaron aproximadamente dos tercios de la generación eléctrica colombiana durante la última década. En contraste, los combustibles fósiles todavía cubrían más del 75 % de la demanda total de energía del país en 2024.

Es decir, tenemos una matriz eléctrica con una participación renovable importante, pero todavía dependemos considerablemente del petróleo, el gas y el carbón en el conjunto de nuestras actividades. Por eso, la transición energética va mucho más allá de cambiar la manera en que producimos electricidad.

Y hay otro detalle: nuestra generación hidroeléctrica también depende del clima. Cuando fenómenos como El Niño reducen las lluvias y afectan los embalses, el sistema enfrenta dificultades adicionales. Diversificar las fuentes de generación y mejorar la gestión energética ayuda a reducir algunos de esos riesgos.

Aquí es donde las conversaciones de ExpoSolar cobran sentido para Colombia. La energía solar, las baterías, las redes más inteligentes y la electrificación de nuevas actividades pueden complementarse para construir un sistema más flexible. Pero ninguna de estas tecnologías resuelve todo por sí sola: hacen falta infraestructura, inversiones, planificación y condiciones adecuadas para aprovecharlas.

ExpoSolar cumplió diez años y los paneles ya no son los únicos protagonistas

Hace una década, hablar de energía solar podía despertar preguntas sobre el costo de los paneles, su instalación o la cantidad de electricidad que eran capaces de producir. Esos asuntos siguen importando, pero la décima edición de ExpoSolar dejó ver lo mucho que se ha ampliado la conversación.

Durante tres días en Bogotá, la feria reunió a fabricantes, distribuidores, especialistas e inversionistas para discutir tecnologías que van desde las minigranjas solares hasta sistemas de almacenamiento a gran escala. También se realizaron más de 130 charlas técnicas y un congreso especializado, donde el interés no estuvo únicamente en generar electricidad, sino en encontrar mejores formas de aprovecharla.

Y las novedades no terminan en las baterías. Entre las tendencias abordadas estuvieron el hidrógeno verde, que puede producirse utilizando electricidad renovable; la iluminación LED alimentada con energía solar; y la movilidad eléctrica, que plantea nuevos desafíos para la infraestructura de carga y el suministro energético.

Son tecnologías muy diferentes, pero tienen algo en común: obligan a pensar en la energía como un sistema conectado. De poco sirve incorporar vehículos eléctricos si no existen suficientes soluciones para cargarlos, así como instalar más generación renovable exige preparar las redes para aprovecharla correctamente.

Por eso, junto con los equipos y las conversaciones técnicas, ExpoSolar también dedicó espacio a los negocios. La aplicación ExpoSolar Negocio permitió a los participantes organizar reuniones con un mes de anticipación, facilitando el contacto entre empresas que buscan proveedores, inversionistas o aliados para desarrollar proyectos.

Puede parecer menos emocionante que una batería del tamaño de un contenedor, pero es una parte fundamental de la historia. Las tecnologías no transforman un país simplemente porque alguien las presente en una feria. Necesitan empresas capaces de desarrollarlas, profesionales que sepan instalarlas y proyectos que demuestren su viabilidad técnica y económica.

Después de diez ediciones, ExpoSolar refleja precisamente ese cambio: una industria que ya no discute solamente qué tan bien funcionan los paneles, sino cómo convertir distintas innovaciones en soluciones reales para hogares, empresas y ciudades.

Y tal vez esa sea una de las ideas más interesantes que deja el encuentro. La transición energética no consiste en cambiar una fuente de electricidad por otra y dar el trabajo por terminado. Significa rediseñar buena parte de lo que ocurre detrás de un interruptor, desde la generación y el almacenamiento hasta la manera en que consumimos.

Al final, encender una luz seguirá siendo tan sencillo como presionar un botón. Conseguir que la energía detrás de ese gesto sea cada vez más limpia, confiable y sostenible es donde está ocurriendo la verdadera innovación.

¿Sabías que?

No toda la energía solar necesita guardarse en baterías. Existen centrales termosolares que utilizan espejos para concentrar la radiación del sol y calentar materiales como las sales fundidas, capaces de conservar grandes cantidades de energía en forma de calor. Según el Departamento de Energía de Estados Unidos, ese calor puede almacenarse y aprovecharse después para producir vapor y generar electricidad, incluso cuando ya ha oscurecido.

Lo curioso es que estas instalaciones funcionan de manera diferente a los paneles solares que conocemos. En lugar de transformar directamente la luz en electricidad, primero aprovechan su calor. Es una solución tecnológica que recuerda algo importante: cuando se trata de energía, no existe una única manera de aprovechar el sol, y algunas de las ideas más interesantes consisten en aprender a guardar lo que nos ofrece.

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