76.000 litros en cinco días: Coca-Cola convirtió su red de distribución en ayudas tras terremoto

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Coca-Cola puso camiones, centros de acopio y rutas de recolección al servicio de los damnificados.

Una emergencia puede cambiar en cuestión de horas para qué sirve una red logística. Los mismos vehículos e infraestructura que normalmente mantienen abastecidos comercios y puntos de venta pueden terminar moviendo agua, donaciones y otros elementos hacia comunidades que necesitan ayuda.

Eso es parte de lo que hizo el Sistema Coca-Cola en Colombia después del terremoto que afectó zonas de Chocó, Risaralda, Quindío, Caldas y Valle del Cauca. Durante los primeros cinco días de la emergencia, la compañía reportó la entrega de más de 76.000 litros de agua y bebidas hidratantes, una cifra que continuó aumentando con nuevas entregas.

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El despliegue también involucró camiones, un centro de acopio y rutas destinadas a recoger donaciones de ciudadanos. Más que una sola entrega, la respuesta convirtió temporalmente parte de una red diseñada para distribuir bebidas en una infraestructura para mover ayuda.

Ayudas damnificados
Coca-Cola llevó ayudas para damnificados del terremoto en Colombia – Cortesía Coca-Cola

76.000 litros durante los primeros cinco días

El Sistema Coca-Cola, integrado en esta operación por Coca-Cola y Coca-Cola FEMSA, activó su plan de atención a desastres y comenzó a coordinar acciones con autoridades y organizaciones que participan en la respuesta a la emergencia.

De acuerdo con la compañía, durante los primeros cinco días se distribuyeron más de 76.000 litros de hidratación entre las comunidades afectadas. La expresión es importante: el reporte comprende agua y bebidas hidratantes, por lo que no conviene convertir toda la cifra simplemente en “litros de agua”.

Tampoco sería correcto traducir esos 76.000 litros directamente en 76.000 personas atendidas. En una emergencia, el agua disponible no se utiliza únicamente para beber: también es necesaria para cocinar, mantener condiciones básicas de higiene y sostener diferentes servicios de atención.

La Fundación Coca-Cola, por su parte, canalizó donaciones mediante organizaciones sociales que trabajan en alimentación, salud y ayuda humanitaria. La compañía también dispuso un espacio de descanso para el equipo mexicano de rescatistas que participó en labores de búsqueda y rescate en Cali.

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Los camiones también cambiaron de ruta

Una parte especialmente útil del despliegue está en algo que Coca-Cola ya hace todos los días a gran escala: mover carga.

Como parte de la campaña “Colombia, un solo corazón”, el Sistema Coca-Cola destinó dos camiones con capacidad de 10 toneladas cada uno para trasladar ayuda humanitaria entre el centro de acopio de Vive Claro y el aeropuerto de Bogotá, en coordinación con LATAM Airlines Colombia.

Otros dos camiones, también con capacidad de hasta 10 toneladas cada uno, salieron desde Bogotá con ayudas dirigidas hacia El Águila y El Cairo, dos municipios del norte del Valle del Cauca afectados por el terremoto.

Aquí hay una diferencia que vale la pena mantener clara: hablar de cuatro camiones con determinada capacidad no significa automáticamente que se hayan transportado 40 toneladas. Una cosa es cuánto puede cargar un vehículo y otra la cantidad que efectivamente lleva en cada recorrido.

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La relevancia está en la infraestructura disponible. Cuando la prioridad es llevar rápidamente suministros desde un centro de acopio hasta un aeropuerto o un municipio afectado, contar con vehículos, conductores y experiencia distribuyendo carga puede ser tan importante como disponer de las propias donaciones.

La ayuda también comenzó a recogerse barrio por barrio

El Sistema Coca-Cola habilitó desde el 12 de agosto un espacio en la carrera 15 con calle 100, en Bogotá, como centro de acopio para recibir aportes.

Dos días después también puso en marcha rutas de recolección mediante camiones en Bogotá y Medellín, con recorridos pensados para acercar los puntos de donación a diferentes barrios, localidades y comunas.

La idea cambia ligeramente la lógica habitual de un centro de acopio: en lugar de esperar que todas las personas puedan desplazarse hasta un único lugar, parte de la capacidad logística sale a buscar las donaciones.

Según Coca-Cola, su respuesta continuará ampliándose con agua y bebidas hidratantes de acuerdo con las necesidades identificadas en los territorios. Eso hace que los 76.000 litros deban entenderse como una fotografía de los primeros cinco días, no como el balance definitivo de la operación.

¿Sabías que?

En una emergencia, 15 litros de agua por persona al día es la cantidad mínima que la Organización Mundial de la Salud recomienda alcanzar tan pronto como sea posible. Inmediatamente después de un desastre, las circunstancias pueden obligar temporalmente a trabajar con cantidades menores, cercanas a 7,5 litros diarios por persona.

Y esos litros no corresponden únicamente al vaso de agua que alguien necesita para calmar la sed. La estimación contempla necesidades como beber, preparar alimentos y mantener una higiene básica. Por eso, cuando aparecen cifras como los más de 76.000 litros movilizados durante esta emergencia, el contexto importa: en una zona afectada por un desastre, el agua tiene que resolver bastante más que la hidratación.

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