Kia destinó $300 millones a energía, conectividad, alojamiento temporal e insumos médicos.
En una emergencia, conseguir mercados, medicamentos o carpas es apenas una parte del problema. La otra es lograr que todo eso llegue hasta donde hace falta, especialmente cuando también hay dificultades de energía, comunicaciones y acceso.
Kia Colombia puso parte de su capacidad logística en esa tarea después del terremoto del 10 de agosto: cuatro Kia Tasman y tres camiones fueron utilizados para transportar donaciones y equipos hacia comunidades afectadas en Chocó. La compañía calcula que la operación permitió movilizar cerca de 13 toneladas de ayuda, una cifra estimada a partir de la capacidad de carga de los vehículos y no de un pesaje de las donaciones.
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El despliegue ocurre tras el sismo de magnitud 7,4 que tuvo epicentro en San José del Palmar, Chocó. El Servicio Geológico Colombiano actualizó su profundidad a 103 kilómetros y lo calificó como el tercer sismo de mayor magnitud en la historia del país.
Siete vehículos para mover la ayuda hacia Chocó
Kia desplegó cuatro camionetas Tasman y tres camiones para transportar ayudas hacia comunidades afectadas por el terremoto en Chocó. Además del material recolectado mediante donaciones, la empresa destinó $300 millones a equipos de generación eléctrica, conectividad satelital, alojamiento temporal e insumos médicos para apoyar la atención en territorio.
La operación comenzó antes de que los vehículos tomaran carretera. La Vitrina Metrokia de la Autopista Norte con calle 140, en Bogotá, fue habilitada como centro de acopio durante el viernes 14 y el sábado 15 de agosto, donde empleados, proveedores, agencias, embajadores y otros aliados entregaron diferentes tipos de ayudas.
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Los primeros vehículos salieron el viernes y los despachos continuaron durante el fin de semana. Según Kia, la cantidad de donaciones terminó superando la capacidad logística prevista inicialmente: a las cuatro Tasman se sumó un camión de tres toneladas facilitado por Autocom y otros dos vehículos de igual capacidad que tuvieron que ser contratados.
Las ayudas fueron dirigidas a puntos como Tadó y Quibdó, además de Salero, La Y y Tanguí. Entre lo transportado había mercados, medicamentos, elementos de aseo, alimentos para perros y gatos, materiales de construcción y otros productos de primera necesidad.
Kia también informó que dos Tasman fueron utilizadas para transportar donaciones hacia comunidades afectadas en Pereira y Manizales.
En una emergencia, recuperar la señal también importa
Los $300 millones destinados directamente por Kia permiten mirar la operación más allá de la cantidad de cajas que caben en un platón.
De acuerdo con la compañía, parte del dinero fue utilizado para adquirir plantas eléctricas, una torre de iluminación solar y siete antenas de comunicación satelital, además de carpas, colchones e insumos médicos.
No todos esos elementos tienen el mismo efecto, pero responden a una realidad sencilla: después de un desastre, la infraestructura que normalmente damos por sentada también puede dejar de estar disponible.
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Una planta eléctrica puede mantener funcionando equipos esenciales o puntos de atención; la iluminación facilita operaciones cuando cae la noche y una conexión satelital puede convertirse en una alternativa cuando las redes convencionales presentan problemas. En otras palabras, la ayuda humanitaria no siempre llega en una bolsa de mercado.
Las siete antenas anunciadas por Kia tienen precisamente esa función dentro del despliegue: recuperar capacidad de comunicación en lugares donde coordinar personas, brigadas y recursos puede volverse mucho más complicado.
De transportar cajas a acompañar comunidades
La operación también incluye un componente de atención médica. Según la información entregada por Kia, Andrea Tovar, embajadora de la marca, participa en brigadas de salud en zonas afectadas del Chocó junto con un equipo de 25 médicos movilizado hacia el departamento.
Aquí conviene separar responsabilidades: Kia atribuye a Tovar la gestión de esas brigadas y las alianzas utilizadas para llevarlas a territorio, mientras que la compañía ha participado principalmente con transporte, convocatoria, recursos y recolección de donaciones.
El centro de acopio de la Vitrina Kia 140 permanece habilitado para recibir nuevos aportes mientras la empresa evalúa qué otras capacidades puede poner a disposición durante las siguientes etapas de la recuperación.
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La historia, entonces, no es únicamente que una fabricante de carros donó dinero. Es que utilizó algo que ya tenía —vehículos, logística, aliados y capacidad de movilización— para resolver una de las preguntas menos vistosas pero más importantes después de reunir ayuda: ¿cómo hacemos para llevarla hasta allá?
¿Sabías que?
El terremoto del 10 de agosto no solo fue fuerte: el Servicio Geológico Colombiano lo clasificó como el tercer sismo de mayor magnitud en la historia de Colombia, con magnitud 7,4. Las estaciones de monitoreo más cercanas al epicentro registraron entre 90 segundos y dos minutos de movimiento.
Eso no significa que todas las personas lo hayan sentido durante exactamente ese tiempo. El SGC explica que la percepción depende de factores como la distancia al lugar donde se originó el sismo, el terreno y el tipo de construcción. La magnitud del evento también ayuda a entender por qué sus efectos fueron percibidos mucho más allá de Chocó y por qué la respuesta humanitaria terminó movilizando recursos desde distintas partes del país.