Itaú le da a la IA el trabajo que nunca sale en tu app: ¿para qué sirve?.
Cuando abres la aplicación de tu banco, lo más probable es que quieras revisar tu saldo, pagar una factura o comprobar si finalmente llegó esa transferencia que tanto esperabas. Lo último que se te pasa por la cabeza es preguntarte qué tan antiguos son los programas informáticos que hacen posible todo eso. Y, aunque no lo parezca, algunos sistemas bancarios llevan décadas trabajando detrás de las pantallas modernas que utilizamos hoy.
Precisamente, Itaú Unibanco quiere modernizar parte de esa tecnología con ayuda de la inteligencia artificial. Para conseguirlo, se unió a GFT Technologies y desarrolló Batch2Cloud, una solución que utiliza agentes de IA para acelerar la migración de sistemas bancarios a la nube. En su primera fase, las compañías aseguran haber reducido hasta un 70 % el tiempo necesario para realizar estas migraciones. Pero ¿qué hace exactamente esta tecnología y por qué podría beneficiar a los clientes de Itaú?
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El trabajo invisible de tu banco que Itaú quiere modernizar
Aunque hoy podemos realizar buena parte de nuestras operaciones bancarias desde el celular, detrás de esas aplicaciones todavía existen sistemas que fueron desarrollados mucho antes de que imagináramos llevar un banco en el bolsillo. Algunos funcionan sobre grandes computadores conocidos como mainframes, diseñados para procesar enormes cantidades de información con la estabilidad que necesitan las instituciones financieras.

Entre las tareas que ejecutan están los llamados procesos batch, que consisten en realizar operaciones de manera masiva y en horarios programados. Por ejemplo, cuando un banco necesita conciliar movimientos, realizar cierres contables o ejecutar liquidaciones, estos sistemas pueden encargarse de procesar grandes volúmenes de registros sin que un empleado tenga que revisar cada uno manualmente.
El problema aparece cuando llega el momento de modernizarlos. No basta con copiar los programas antiguos a un servidor nuevo y esperar que todo funcione. Es un poco como intentar remodelar la cocina de un restaurante mientras los cocineros siguen preparando cientos de pedidos: puedes cambiar los equipos, pero no tienes el lujo de detener el servicio ni de entregar platos equivocados.
En el caso de un banco, además, hay reglas de negocio, dependencias entre aplicaciones y controles que deben conservarse. Por eso, Itaú lleva desde 2018 trabajando en una estrategia para trasladar parte de su infraestructura tecnológica a la nube, un proceso que ahora busca acelerar utilizando inteligencia artificial.
Batch2Cloud: la IA que ayuda a entender programas escritos hace décadas
Aquí es donde entra Batch2Cloud, una herramienta desarrollada por GFT en colaboración con Itaú e integrada con Wynxx, su ecosistema de inteligencia artificial generativa. Su trabajo consiste en ayudar a los equipos tecnológicos a comprender los sistemas existentes, identificar qué necesitan modernizar y facilitar su transformación hacia arquitecturas preparadas para la nube.
La parte curiosa es que la IA no está aquí para conversar con los clientes ni recomendarles cómo administrar sus gastos. Su misión es bastante menos vistosa, aunque igual de importante: analizar programas informáticos, reconocer relaciones entre sus componentes y ayudar a los desarrolladores a realizar un trabajo que tradicionalmente puede consumir muchísimo tiempo.
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Para ello, los especialistas utilizan agentes de inteligencia artificial capaces de ejecutar tareas repetitivas, apoyar la generación de código y participar en procesos de validación. También cuentan con Code Understanding, una herramienta desarrollada por Zup Innovation, empresa tecnológica del grupo, que permite comprender mejor el funcionamiento de los sistemas antiguos.
Piénsalo de esta manera: si recibieras un programa construido hace 30 años, necesitarías descubrir qué hace cada componente, cómo se relaciona con los demás y qué podría dejar de funcionar al modificarlo. Los agentes de IA ayudan a recorrer ese laberinto tecnológico, mientras los ingenieros deciden qué caminos tomar y comprueban que los cambios sean correctos.
Y eso último es especialmente importante. La inteligencia artificial no tiene libertad para modificar por su cuenta los sistemas críticos del banco. Los profesionales de Itaú y GFT siguen siendo responsables de las decisiones técnicas, la arquitectura y la supervisión del proyecto.
«La integración de agentes de IA en este flujo, respaldada por nuestras políticas de uso responsable de esta tecnología, nos permite avanzar sin renunciar a la robustez de los sistemas que sustentan el negocio», explicó Douglas Santos, superintendente de Tecnología de Itaú Unibanco.
Por su parte, Saulo Santos, vicepresidente de Negocios de GFT Technologies, destacó que Batch2Cloud combina «Inteligencia Artificial, automatización y conocimiento especializado en un modelo capaz de acelerar las entregas sin comprometer la gobernanza ni la calidad».
¿Qué ganan los clientes de Itaú si la IA acelera este trabajo?
Los primeros resultados muestran por qué ambas compañías están apostando por esta tecnología. Según el comunicado oficial de GFT, durante la fase inicial del proyecto lograron reducir hasta en un 70 % el tiempo de migración de sistemas y acelerar la entrega de proyectos relacionados hasta 3,3 veces.
Antes de imaginar que ahora las transferencias llegarán un 70 % más rápido, conviene aclarar algo: esa cifra mide la mejora del trabajo tecnológico interno, no la velocidad de las operaciones que realizan los clientes. Tampoco significa que la aplicación bancaria haya recibido nuevas funciones gracias a Batch2Cloud.
Entonces, ¿dónde está el beneficio? En que modernizar los sistemas que sostienen las operaciones puede facilitar que el banco desarrolle productos, actualice servicios y adapte sus procesos con mayor agilidad. Es decir, una infraestructura tecnológica más moderna puede ayudar a que las novedades lleguen a los clientes sin que cada cambio se convierta en una complicada expedición por programas antiguos.
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Eso no quiere decir que todas las mejoras sean automáticas. Las compañías todavía no han presentado mediciones que demuestren cambios concretos en la experiencia de los usuarios, como menores tiempos de espera, nuevas funciones disponibles o una reducción de fallas en los servicios. Los resultados anunciados corresponden, por ahora, al proceso de modernización.
Lo interesante es que esta aplicación de la inteligencia artificial se aleja bastante de las herramientas que suelen llevarse toda la atención. Aquí no hay imágenes generadas, respuestas sorprendentes ni un asistente esperando que le hagas preguntas. La IA está ayudando a resolver un problema que los clientes normalmente ni siquiera saben que existe, pero del que depende la evolución tecnológica del banco.
Y quizás esa sea una de las mejores formas de aprovecharla: que haga su trabajo detrás de la pantalla para que, cuando abras la aplicación de Itaú, puedas dedicarte a lo que realmente querías hacer con tu dinero, sin tener que preocuparte por los programas que lo hacen posible.
¿Sabías que?
Los bancos llevan mucho más tiempo utilizando computadores para automatizar operaciones de lo que podrías imaginar. Según la historia de la tecnología bancaria publicada por IBM, en 1961 el Pacific National Bank de Seattle instaló uno de los primeros computadores IBM 1401. Aquella máquina permitió aumentar la velocidad de procesamiento de cheques de apenas tres a 75 por minuto. ¡Un salto enorme para una época en la que todavía faltaban décadas para que pudiéramos consultar nuestro dinero desde un celular!
Estos computadores pertenecían a una generación de sistemas que ayudó a transformar las operaciones financieras mediante tarjetas perforadas, cintas magnéticas y procesamiento automatizado de información. Con el paso de los años, parte de esa tecnología evolucionó hasta convertirse en la infraestructura que hoy buscan modernizar instituciones como Itaú. La inteligencia artificial es la nueva protagonista de esta historia, pero el objetivo de fondo sigue siendo familiar: conseguir que las máquinas hagan más eficiente el trabajo necesario para mover y administrar nuestro dinero.