Buscan tratar el cáncer en perros y gatos con plata: ¿qué han logrado?
Quien ha recibido un diagnóstico de cáncer para su perro o gato conoce una de las preguntas más difíciles de hacerle al veterinario: ¿hay algo más que podamos intentar? No siempre existen respuestas sencillas, especialmente cuando la enfermedad está avanzada. Pero una investigación en México está explorando una posibilidad inesperada: utilizar partículas diminutas de plata para combatir células cancerosas.
Científicos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en colaboración con las universidades autónomas de Baja California y Guadalajara, están estudiando una formulación experimental llamada Argovit. Su objetivo es encontrar una manera de frenar el crecimiento de determinados tumores, procurando reducir el daño a las células sanas. Los primeros resultados en ocho perros y gatos han despertado interés, aunque todavía es demasiado pronto para hablar de una cura.
La investigación tiene una protagonista que ayuda a entender por qué este trabajo importa más allá de los laboratorios. Se llama Ody, tiene 14 años y padece un cáncer que llegó hasta sus pulmones. Los veterinarios llegaron a calcular que le quedaban uno o dos meses de vida. Hoy, después de participar en el estudio, su familia cuenta que volvió a salir a caminar. Su enfermedad no desapareció, pero su historia abre una pregunta que la ciencia intenta responder: ¿qué está haciendo esta plata dentro del organismo?
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¿Qué tiene de especial esta plata para combatir el cáncer?
La primera sorpresa es que no hablamos de la plata que encontramos en anillos, cadenas o cubiertos. Aunque se trata del mismo elemento químico, los científicos trabajan con nanopartículas, estructuras tan pequeñas que sus propiedades pueden ser diferentes a las del material que conocemos.
Para entender su tamaño, basta con saber que un nanómetro equivale a la milmillonésima parte de un metro. A esa escala, los materiales pueden interactuar con las células de maneras particulares. Y precisamente esas interacciones son las que los investigadores quieren aprovechar para combatir distintas enfermedades.
El Centro de Nanociencias y Nanotecnología de la UNAM estudia la formulación Argovit, cuyas nanopartículas de plata han mostrado actividad contra células cancerosas en experimentos de laboratorio. Uno de los objetivos es conseguir que el tratamiento afecte principalmente a las células tumorales y produzca el menor daño posible en los tejidos sanos.
Suena como una solución ideal, pero hay un obstáculo: la plata también puede ser tóxica. El tamaño de las partículas, su composición, su concentración y la manera en que están preparadas influyen en su comportamiento. No basta con hacerlas diminutas y esperar que eliminen el cáncer.
Por eso, parte del trabajo científico consiste en estudiar formulaciones específicas. Una investigación publicada en Journal of Nanoparticle Research encontró que ciertas variantes de Argovit podían inhibir el crecimiento de células cancerosas cultivadas en laboratorio y mostraban una actividad selectiva prometedora.
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El estudio también encontró que algunas formulaciones eran entre dos y 200 veces más activas que otras nanopartículas de plata evaluadas previamente. Es un resultado llamativo, pero tiene una aclaración fundamental: no significa que Argovit sea 200 veces más eficaz que la quimioterapia en perros o gatos. Las comparaciones proceden de experimentos celulares, no de ensayos clínicos que demuestren una superioridad frente a los tratamientos convencionales.
La gran pregunta ahora es si esas propiedades pueden aprovecharse de manera segura y efectiva en animales que padecen cáncer. Y ahí es donde comienza la parte más humana de esta investigación.
Ody volvió a pasear, aunque el cáncer sigue presente
Ody es una perrita mestiza de 14 años. Hace aproximadamente un año y medio le diagnosticaron un tumor en un hueso de la escápula, una zona cercana al hombro. Con el tiempo, el cáncer se extendió a sus pulmones y su movilidad comenzó a deteriorarse.
Para Eduardo Cuevas, su dueño, las noticias no eran alentadoras. Los veterinarios habían hablado de un pronóstico de uno o dos meses de vida. Durante una visita a la clínica, Eduardo conoció la existencia de una investigación con nanopartículas de plata y preguntó si Ody podía participar.
Después de una evaluación veterinaria, la perrita ingresó al protocolo experimental en abril de 2026. Desde entonces recibe la formulación bajo seguimiento médico, con controles que incluyen radiografías, análisis de sangre y otros estudios destinados a observar cómo evoluciona la enfermedad.
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Lo interesante apareció en los resultados de agosto. Según la información publicada por la UNAM, después de cuatro meses de tratamiento, las metástasis pulmonares seguían presentes, pero los exámenes no mostraban progresión del cáncer durante el período evaluado. Además, Ody había recuperado parte de su movilidad.
Su familia notó una diferencia que difícilmente cabe en una gráfica médica: la perrita volvió a disfrutar de sus paseos. Eduardo lo expresó con una frase sencilla: “Ya salimos a caminar de nuevo, está más activa”.
Para alguien que convive con una mascota enferma, esa mejoría puede ser profundamente significativa. Volver a caminar, mostrar interés por las actividades cotidianas o disfrutar más tiempo con la familia son aspectos de la calidad de vida que también importan durante un tratamiento oncológico.
Sin embargo, hay una diferencia que no podemos perder de vista. La veterinaria Norma Elvira Díaz Ramos, quien participa en el protocolo, fue explícita al describir los resultados: “No estamos eliminando el cáncer”. Lo que observaron fue una mejoría en la calidad de vida y una interrupción de la progresión de la enfermedad durante el seguimiento reportado.
El caso es alentador, pero por sí solo no demuestra que Argovit haya producido esos resultados ni permite anticipar qué ocurrirá con otros animales. Todavía se necesita investigar mucho más.
Ocho mascotas participan en una investigación que apenas comienza
Hasta el reporte de noviembre de 2026, ocho perros y gatos con diferentes tipos de neoplasias habían participado en el protocolo de investigación. Los responsables del estudio señalaron que todos mostraron avances positivos, aunque todavía no se han presentado resultados clínicos comparativos suficientes para determinar con precisión qué tan eficaz es el tratamiento.
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Y aquí aparece uno de los desafíos más importantes de la investigación médica: lo que funciona en unas células dentro de un laboratorio no necesariamente funciona de la misma manera en un organismo completo.
Un tumor puede comportarse de manera muy distinta según su origen, ubicación, agresividad y evolución. También influyen la edad del animal, su estado general y otros tratamientos que pueda necesitar. Por eso, observar una mejoría en un grupo pequeño de pacientes es un punto de partida, no una conclusión definitiva.
Los investigadores se encuentran en la primera de tres etapas previstas. Actualmente buscan establecer frente a qué tipos de cáncer podría funcionar mejor la formulación, qué vías de administración resultan adecuadas y cómo evoluciona cada animal durante el tratamiento.
También falta determinar si existen efectos adversos que no hayan sido identificados en los primeros pacientes y qué sucede con exposiciones prolongadas. Aunque el equipo investigador ha descrito Argovit como una formulación de baja toxicidad, todavía no hay evidencia clínica suficiente para garantizar que sea inocua o que pueda reemplazar otros tratamientos oncológicos.
La investigadora Nina Bogdanchikova considera que, si se completan satisfactoriamente las etapas veterinarias, esta línea de trabajo podría abrir posteriormente investigaciones en seres humanos. Pero ese escenario todavía está lejos: necesitaría nuevos estudios, recursos y evaluaciones específicas de seguridad y eficacia.
¿Qué significa este avance si tu perro o gato tiene cáncer?
Es comprensible que una investigación como esta llame la atención de alguien que busca nuevas alternativas para su mascota. Especialmente cuando las opciones convencionales son limitadas o cuando la enfermedad ya está avanzada.
Pero hay una distinción importante: Argovit no es actualmente una cura comprobada contra el cáncer en perros y gatos. Lo que existe es una investigación experimental con algunos resultados iniciales prometedores y muchas preguntas todavía abiertas.
Tampoco significa que comprar productos de plata coloidal sea una alternativa equivalente. Las formulaciones investigadas tienen características específicas y se administran dentro de un protocolo médico controlado. Los productos disponibles comercialmente no necesariamente comparten su composición, concentración ni comportamiento.
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De hecho, VCA Animal Hospitals advierte que no existe evidencia científica suficiente para demostrar la seguridad o los beneficios de la plata coloidal como tratamiento veterinario. Su uso puede ocasionar efectos adversos, por lo que no debe administrarse por cuenta propia ni utilizarse para sustituir la atención de un veterinario u oncólogo.
Si una mascota tiene cáncer, conocer su diagnóstico, las alternativas disponibles y los objetivos de cada tratamiento sigue siendo fundamental. En algunos casos, la prioridad puede ser combatir la enfermedad; en otros, controlar sus síntomas, aliviar molestias y preservar su calidad de vida.
Ese último aspecto ayuda a entender por qué la historia de Ody ha despertado interés. La investigación no consiguió demostrar que su cáncer desapareciera, pero los médicos documentaron una evolución favorable durante el seguimiento y su familia recuperó momentos que parecían difíciles de imaginar meses atrás.
Todavía falta saber si esa experiencia puede reproducirse en más pacientes, con qué tipos de tumores y bajo cuáles condiciones. La ciencia no tiene una respuesta definitiva, pero sí una nueva posibilidad que merece ser investigada con rigor.
Y para quienes comparten su vida con un perro o un gato, hay algo que hace especialmente importante esa búsqueda: a veces, el avance que más importa no es una cifra en un laboratorio, sino la posibilidad de compartir otro paseo, otra tarde juntos o un poco más de tiempo con ellos.
¿Sabías que?
Argovit no comenzó su historia como un posible tratamiento contra el cáncer. Según una investigación científica publicada en 2025, formulaciones de esta familia de nanopartículas de plata ya habían sido registradas desde el año 2000 para determinadas aplicaciones veterinarias relacionadas con enfermedades gastrointestinales en animales de granja. Fue posteriormente cuando los científicos empezaron a investigar su posible actividad contra células cancerosas.
Este caso muestra cómo una tecnología desarrollada para un propósito puede abrir nuevas líneas de investigación años después. Sin embargo, el antecedente veterinario de Argovit no demuestra su eficacia contra el cáncer: para cada nueva aplicación es necesario comprobar su seguridad y sus resultados. Precisamente eso es lo que los investigadores mexicanos intentan determinar ahora.