La mamografía puede ver lo que todavía no se siente: así se detecta el cáncer de mama.
El cáncer de mama no siempre da señales fáciles de reconocer. En ocasiones, sus primeras alteraciones son tan pequeñas que pueden aparecer en una mamografía antes de que una persona note algo diferente en su cuerpo. Y ahora la inteligencia artificial (IA) también está ayudando a los especialistas a identificar posibles anomalías en esas imágenes. Sin embargo, por muy avanzada que sea la tecnología, hay algo que ningún algoritmo puede hacer por nosotros: acudir a una consulta médica.
La importancia de combinar ambos elementos es especialmente relevante en Colombia, donde se estimaron 17.739 nuevos casos de cáncer de mama en mujeres durante 2024, según los datos más recientes de GLOBOCAN, de la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC). Ante este panorama, los avances médicos ofrecen nuevas posibilidades para identificar la enfermedad, mientras que la prevención y el acceso oportuno a los servicios de salud siguen siendo fundamentales.
Más datos: La IA llega a las historias clínicas y los exámenes mamarios con dos startups colombianas
De la mamografía a la inteligencia artificial: ¿qué puede detectar la tecnología?
Las mamografías utilizan rayos X para examinar el tejido mamario y encontrar alteraciones que podrían pasar inadvertidas durante una exploración física. Con la evolución de esta tecnología llegó la tomosíntesis, también conocida como mamografía 3D, que permite obtener imágenes desde diferentes ángulos para reconstruir una representación más detallada del seno.
Es una diferencia parecida a pasar de observar una fotografía plana a examinar las distintas capas de una imagen. Según el Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos, esta técnica puede facilitar la identificación de alteraciones, especialmente en tejidos mamarios densos.
La inteligencia artificial está añadiendo otra herramienta al proceso. En enero de 2026, un estudio publicado en la revista científica The Lancet presentó los resultados del ensayo MASAI, realizado en Suecia con cerca de 106.000 mujeres. Los investigadores encontraron que la lectura de mamografías asistida por IA alcanzó una sensibilidad del 80,5 %, frente al 73,8 % del procedimiento convencional de doble lectura realizado por radiólogos.
En términos sencillos, el sistema apoyado por IA consiguió identificar una mayor proporción de los cánceres evaluados en el estudio, sin disminuir la especificidad de la prueba. La tecnología ayudó a clasificar las imágenes y señalar hallazgos sospechosos, pero las decisiones médicas continuaron en manos de los profesionales.
Otros datos: Por qué la inteligencia artificial médica no viene a reemplazar a tu doctor, sino a liberarlo del papeleo
También existen otros modelos diseñados para detectar hallazgos sospechosos y priorizar casos que requieren una revisión más rápida por parte de un equipo médico especializado.
Recientemente han aparecido aplicaciones que van un paso más allá del diagnóstico y se centran en la predicción, permitiendo estimar el riesgo de desarrollar cáncer a partir del análisis de imágenes de mamografía”
Fran Ernesto Romero, director del programa en Ingeniería de Datos e Inteligencia Artificial de la U. Católica de Colombia.
Eso tampoco significa que la IA pueda diagnosticar por sí sola cualquier cáncer o que esta tecnología ya se utilice de manera generalizada en Colombia. Cuando una mamografía muestra alguna anomalía, pueden necesitarse estudios adicionales, como una ecografía o una biopsia, para determinar de qué se trata.
Las señales que no conviene ignorar
Mientras la ciencia desarrolla herramientas cada vez más precisas, existe una forma de cuidado que no necesita software ni dispositivos sofisticados: conocer el propio cuerpo y prestar atención a sus cambios.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que entre los síntomas que requieren valoración médica se encuentran:
- Bultos o masas en los senos o las axilas, incluso cuando no producen dolor.
- Cambios en la piel, como hundimientos, engrosamientos o alteraciones en su apariencia.
- Modificaciones del pezón, incluidas retracciones o secreciones inusuales.
- Variaciones persistentes en el tamaño o la forma de los senos.
La presencia de alguna de estas señales no significa necesariamente que exista un cáncer, pero sí justifica una consulta. Tampoco conviene esperar a sentir dolor para buscar atención.
En Colombia, el Ministerio de Salud recomienda el examen clínico de mama una vez al año a partir de los 40 años y la mamografía cada dos años para mujeres entre los 50 y 69 años. No obstante, los antecedentes familiares, las condiciones individuales y otros factores de riesgo pueden requerir un seguimiento diferente, definido por un profesional de salud.
“Estos datos permiten analizar diferentes variables relacionadas con el riesgo y orientar la evaluación clínica”, precisó Fran Ernesto Romero Álvarez.
Más datos: Una nueva IA puede predecir, más rápido y más barato, si un tumor regresará
El autoexamen ayuda a familiarizarse con el cuerpo, pero no sustituye estas pruebas. Además, adoptar hábitos como mantener una vida físicamente activa, evitar el tabaco y reducir el consumo de alcohol puede contribuir a disminuir factores de riesgo, aunque ninguna de estas medidas garantiza evitar la enfermedad.
Detectar a tiempo también significa recibir atención a tiempo
Una mamografía puede revelar una anomalía, pero el proceso médico no termina cuando aparece el resultado en una pantalla. Después vienen las valoraciones especializadas, los exámenes complementarios y, cuando corresponde, el tratamiento. Cada etapa necesita coordinación para evitar demoras innecesarias.
En Colombia, algunas aseguradoras han desarrollado programas para facilitar ese acompañamiento. Es el caso de Seguros Bolívar, que mediante su Seguro de Salud ofrece acceso a especialistas y exámenes médicos, según las coberturas contratadas, y cuenta con Siempre a su lado, un programa de atención oncológica, cuidados avanzados y paliativos para personas con enfermedades graves y sus familias.
“Hablar de prevención es recordar que el cuidado de la salud requiere información confiable, atención a los cambios del cuerpo y decisiones oportunas. También implica conocer las alternativas de atención disponibles para saber cómo acceder a ellas cuando se necesitan”, señala David Otero, vicepresidente de Negocios de Personas y Bienestar de Seguros Bolívar.
Según información de la compañía, su programa de atención oncológica ha acompañado a 2.159 pacientes con cáncer. Entre sus servicios se encuentran la coordinación de autorizaciones, citas, exámenes, medicamentos y hospitalización, además de seguimiento telefónico y orientación psicológica para pacientes y familiares. El acceso a estas prestaciones depende de las condiciones y coberturas del seguro.
Este tipo de acompañamiento permite entender otra dimensión del diagnóstico oportuno: además de identificar una enfermedad, es importante que las personas puedan comprender sus resultados, acceder a la atención necesaria y contar con apoyo durante el proceso.
Otros datos: Por qué las consultas de salud a una IA son un peligro para tu cuerpo y tu seguridad
Por eso, a propósito del Día Mundial de la Lucha contra el Cáncer de Mama, que se conmemora cada 19 de octubre, vale recordar que la prevención, la detección temprana y el tratamiento oportuno cumplen funciones diferentes, pero complementarias. La tecnología puede aportar información valiosa; convertirla en decisiones médicas adecuadas sigue siendo una tarea humana.
¿Sabías que?
Aunque habitualmente se relaciona con las mujeres, el cáncer de mama también puede afectar a los hombres. De acuerdo con la OMS, aproximadamente entre el 0,5 % y el 1 % de los casos de esta enfermedad se presentan en población masculina.
Esto ocurre porque los hombres también tienen tejido mamario susceptible de desarrollar células cancerosas. Aunque es poco frecuente, la aparición de bultos, secreciones o cambios inusuales en el pecho también requiere valoración médica. La detección temprana no es una conversación exclusiva de mujeres.