Los bancos en Colombia ya usan IA: ¿qué quieren descubrir sobre tus pagos?

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Te contamos por qué los bancos colombianos necesitan cada vez más inteligencia artificial.

Mandar $20.000 desde el celular puede tomar menos de un minuto. Una vez aparece la confirmación, para quien pagó el asunto está resuelto. Para un banco, en cambio, esa operación también deja información sobre cómo funcionan sus servicios.

Colombia está entrando en una nueva etapa de transformación bancaria, impulsada por el crecimiento de los pagos digitales y el uso de inteligencia artificial (IA). Con Bre-B superando los 1.700 millones de transferencias en su primer año, las entidades financieras enfrentan un desafío que va más allá de mover dinero rápidamente: comprender lo que revelan millones de operaciones y convertir esa información en mejores decisiones.

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La idea no es que los bancos comiencen a utilizar IA desde cero. De hecho, muchos ya la emplean. Lo que está cambiando es la posibilidad de analizar grandes volúmenes de información transaccional casi al instante, identificar patrones y encontrar oportunidades que antes podían pasar inadvertidas.

¿Por qué los bancos colombianos necesitan cada vez más inteligencia artificial?

El crecimiento de los pagos digitales ayuda a entender esta transformación. Según el Banco de la República, durante su primer año de operación, Bre-B registró más de 36 millones de usuarios y movilizó más de 262 billones de pesos. Son cifras que muestran hasta qué punto las transferencias inmediatas se están incorporando a las actividades cotidianas de los colombianos.

A este panorama se suma que, según la consultora Payments and Commerce Market Intelligence (PCMI), los medios digitales y electrónicos representaban el 60 % del gasto de consumo en América Latina en su análisis de 2025. Esto significa que una parte considerable de la actividad comercial de la región ya deja registros digitales que las entidades financieras pueden utilizar para comprender el funcionamiento de sus servicios.

La banca colombiana tampoco es ajena a la inteligencia artificial. La Superintendencia Financiera reveló que el 81 % de los establecimientos de crédito evaluados en su medición de 2025 ya utilizaba IA en sus procesos. Además, entre 2021 y 2025, la participación de internet y las aplicaciones móviles en las operaciones del sistema financiero aumentó del 35,7 % al 66,6 %.

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El asunto es que procesar millones de transferencias no significa comprender automáticamente qué está ocurriendo detrás de ellas. Un banco puede saber cuántos pagos recibió, pero necesitar herramientas adicionales para detectar por qué aumentan las operaciones fallidas, qué servicios utilizan más sus clientes o cuáles requieren mejoras.

Ahí es donde entra una de las aplicaciones de la inteligencia artificial: conectar información que puede encontrarse dispersa entre aplicaciones, billeteras digitales, productos bancarios y diferentes sistemas de pago.

¿Qué puede descubrir la IA sobre los pagos que hacemos?

Pensemos en alguien que intenta pagar desde una aplicación bancaria y recibe varios errores antes de completar la operación. Para esa persona, probablemente se trate de una molestia de unos minutos. Para el banco, podría ser una señal de que algo no está funcionando correctamente.

Si situaciones similares ocurren miles de veces, los sistemas de análisis pueden identificar patrones, relacionar las fallas con horarios o canales específicos y ayudar a encontrar su posible origen. En lugar de esperar a que aumenten las reclamaciones, la entidad tendría información para investigar el inconveniente antes.

La inteligencia artificial también puede apoyar el análisis de operaciones inusuales, estudiar cómo se utilizan determinados productos financieros e identificar cambios en los hábitos de uso. Sin embargo, su capacidad depende de la calidad de los datos, del diseño de los modelos y de los sistemas a los que tenga acceso.

No se trata necesariamente de saber qué compró cada persona, pues los datos disponibles varían según el tipo de transacción. El valor también está en comprender cuándo se realizan los pagos, qué canales se utilizan, dónde se presentan dificultades y cómo se comporta el conjunto de las operaciones.

FrameIQ: una tecnología que busca convertir transacciones en decisiones

Esta necesidad está impulsando el desarrollo de soluciones especializadas. Una de ellas es FrameIQ, una herramienta presentada durante 2026 por la fintech 2innovate como parte de su plataforma Frame Banking.

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De acuerdo con la compañía, FrameIQ permite analizar información transaccional procedente de diferentes canales, productos y mercados, con el propósito de ofrecer a las instituciones financieras una visión más completa de su operación en tiempo real.

“Ya no basta con saber si un pago fue aprobado o rechazado”, afirma Pablo Pereyra Portugal, Chief Revenue Officer de 2innovate.

Su planteamiento apunta a una diferencia importante: mientras los sistemas tradicionales registran lo que ocurrió con una operación, las herramientas de inteligencia transaccional buscan relacionar múltiples eventos para explicar comportamientos y apoyar decisiones comerciales y operativas.

Por ejemplo, una entidad podría estudiar qué canales están perdiendo usuarios durante determinados procesos, cuáles generan más inconvenientes o qué servicios presentan mayor actividad. FrameIQ se presenta como una herramienta para realizar ese tipo de análisis, aunque sus beneficios concretos dependen de cada implementación y no equivalen a resultados comprobados en todos los bancos.

¿Qué cambia para los clientes y qué pasa con la privacidad de sus datos?

Aunque buena parte de estas tecnologías está diseñada para ayudar a las entidades financieras a mejorar su negocio, algunas aplicaciones podrían beneficiar directamente a los usuarios.

Detectar antes los errores en una plataforma, identificar operaciones sospechosas o simplificar procesos son ejemplos de cómo el análisis de información puede contribuir a una experiencia bancaria más eficiente. También podría ayudar a diseñar productos que respondan mejor a las necesidades de determinados grupos de clientes.

Pero existe una pregunta inevitable: ¿hasta dónde pueden llegar los bancos al analizar nuestros movimientos financieros?

La información sobre pagos y transferencias debe manejarse bajo las normas de protección de datos personales. En Colombia, la Superintendencia de Industria y Comercio estableció, mediante la Circular Externa 002 de 2024, lineamientos específicos para el tratamiento de información personal en sistemas de inteligencia artificial.

Esto implica que incorporar IA no les da a las organizaciones libertad para utilizar cualquier dato con cualquier propósito. Deben respetar las finalidades autorizadas o legalmente permitidas, proteger la información y cumplir las obligaciones correspondientes frente a sus titulares.

También conviene distinguir dos cosas: que Bre-B facilite transferencias inmediatas no significa que todas sus operaciones sean analizadas mediante IA ni que la información de sus usuarios quede automáticamente disponible para cualquier empresa tecnológica.

La verdadera prueba para esta nueva etapa de la banca será conseguir que la información ayude a resolver necesidades concretas sin comprometer la confianza de quienes utilizan sus servicios. Porque recibir una transferencia en segundos resulta útil, pero tener que preocuparse por el destino de nuestros datos sería un precio demasiado alto por esa comodidad.

¿Sabías que?

Aunque los pagos digitales pueden realizarse prácticamente a cualquier hora, los colombianos parecen tener un momento favorito para utilizar Bre-B. Según el balance de su primer año publicado por el Banco de la República, la mayor actividad se registró entre las 6:00 y las 7:00 de la tarde. Además, el 62 % de las operaciones correspondió a transferencias inferiores a $50.000.

Estos datos, publicados en el especial del primer aniversario de Bre-B, muestran que los pagos inmediatos no solamente sirven para mover grandes cantidades de dinero. También están presentes en compras pequeñas y gastos habituales. Son patrones como estos los que ayudan a explicar por qué comprender el comportamiento de las transacciones se está convirtiendo en una prioridad para el sector financiero.

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