La generación que conecta hasta la lavadora: ¿qué busca en una casa inteligente?

Foto perfil Cristian Serrano
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¿Por qué los jóvenes están llevando la tecnología hasta el cuarto de ropas?

Los Supersónicos nos hicieron soñar con una casa donde los robots se encargaban de todos los oficios. Décadas después, todavía estamos esperando que aparezca una Robotina que recoja la ropa del piso, pero la tecnología ya logró algo interesante: que algunas lavadoras sepan cómo tratar nuestras prendas sin tener que elegir manualmente cada ajuste. Y, por lo visto, a los jóvenes les está llamando la atención esta nueva generación de electrodomésticos.

Un informe de Samsung publicado en noviembre de 2026 reveló que el 63 % de los usuarios de SmartThings en Colombia tiene entre 18 y 39 años. La plataforma permite conectar televisores, neveras, lavadoras y otros equipos para controlarlos desde el celular. Pero el dato más curioso no está en la sala, donde llevamos años disfrutando de pantallas inteligentes. Está en el cuarto de ropas, y podría ayudarnos a entender qué buscan las nuevas generaciones en una casa conectada.

SmartThings
SmartThings en electrodomésticos inteligentes / Cortesía Samsung

De jugar con el televisor a conectar la lavadora

Que una persona joven quiera un televisor inteligente no resulta sorprendente. Después de todo, necesitamos una pantalla donde ver nuestras series favoritas, jugar en línea o pasar media hora buscando qué película ver para terminar viendo los mismos capítulos de siempre.

Samsung asegura que sus televisores conectados superan los dos millones de usuarios en Colombia. Lo llamativo aparece cuando miramos otros rincones de la casa: siete de cada diez usuarios de sus soluciones inteligentes de lavado y secado tienen entre 18 y 39 años.

Y no es un fenómeno que se haya quedado en la curiosidad de unos pocos. Entre diciembre de 2024 y septiembre de 2026, el promedio mensual de hogares con soluciones de lavado conectadas a SmartThings pasó de 30.319 a 89.473. Es decir, creció un 195 %, de acuerdo con otro reporte de la compañía.

Las neveras tampoco se están quedando por fuera de esta historia. Entre sus usuarios conectados, el grupo de 30 a 39 años representa el 37 %, la mayor participación por edades.

Ahora bien, estos números cuentan quién utiliza SmartThings, pero no revelan exactamente por qué decidió hacerlo. Para entender qué puede resultar tan atractivo, vale la pena mirar más allá de las estadísticas y pensar en algo que todos conocemos: las pequeñas tareas que se acumulan cuando llegamos a casa.

Una casa que te quite trabajo, no que te ponga más tareas

Después de un día largo, probablemente lo último que quieres es dedicar media hora a configurar electrodomésticos. La gracia de tener una casa inteligente debería ser precisamente la contraria: que algunas cosas funcionen con menos esfuerzo.

Piensa en una lavadora que te avisa cuando termina su ciclo, incluso si estás ocupado en otra habitación. O en la posibilidad de revisar desde el celular cuánto está consumiendo un electrodoméstico. Son funciones bastante menos espectaculares que tener un robot caminando por la cocina, pero pueden resultar mucho más útiles.

De hecho, una revisión científica publicada en PLOS ONE encontró que la utilidad, la facilidad de uso y la confianza son factores importantes al momento de adoptar tecnologías para el hogar. En otras palabras, tener una casa conectada no resulta atractivo únicamente porque los dispositivos sean modernos, sino porque las personas perciban que realmente les facilitan la vida.

Esto permite plantear una posible explicación del interés de los adultos jóvenes: para quienes están acostumbrados a gestionar buena parte de su rutina desde aplicaciones, extender ese control a los electrodomésticos puede resultar natural. Eso sí, es una interpretación apoyada en las investigaciones sobre adopción tecnológica, no una motivación que Samsung haya comprobado directamente entre sus usuarios colombianos.

Y todavía nos falta responder algo: ¿qué hace la inteligencia artificial que no pueda lograr una simple conexión a Internet?

No, ponerle Wi-Fi a la nevera no significa que tenga inteligencia artificial

Aquí es donde los nombres comerciales pueden confundirnos. Que puedas encender un dispositivo desde el celular no significa necesariamente que esté utilizando IA. De lo contrario, hasta el bombillo que controlas desde una aplicación sería prácticamente un pequeño genio tecnológico.

La diferencia aparece cuando un equipo puede analizar información y adaptar su funcionamiento. Por ejemplo, la lavadora Bespoke AI Top Load Wash de Samsung incorpora una función llamada AI Wash, capaz de identificar el peso de la carga y reconocer distintos tipos de tejido mediante sensores y algoritmos.

¿Metiste toallas? ¿Hay prendas delicadas? Según las características que detecta, el sistema puede ajustar el agua, la intensidad del movimiento y los enjuagues. Así evita que tengas que elegir manualmente todos los parámetros del lavado.

Eso no significa que la máquina sea infalible. Tampoco va a separar la ropa blanca de la de color, llenar el tambor por ti ni sacar las prendas cuando termine. Pero sí puede encargarse de decisiones que antes dependían completamente del usuario.

En la cocina ocurre algo diferente. Algunos refrigeradores permiten revisar su contenido sin abrir la puerta, mientras que otros incorporan cámaras y funciones para identificar determinados alimentos. Pero no todas las neveras inteligentes tienen las mismas capacidades, y algunas funciones dependen del modelo o de los dispositivos compatibles.

Lo interesante no es llenar la casa de aparatos que presuman tener IA. Es encontrar aquellos que puedan resolver tareas concretas. Porque pagar por una función que nunca vas a utilizar tiene más de capricho tecnológico que de hogar inteligente.

¿Y si la IA también ayuda a que el recibo de energía dé menos sustos?

Hay otro motivo para interesarse por estos electrodomésticos, especialmente cuando toca revisar los gastos del hogar: saber cuánta energía estamos utilizando y encontrar oportunidades para reducir ese consumo.

SmartThings Energy permite consultar información del gasto energético de dispositivos compatibles, revisar estadísticas y establecer metas. La idea es que no tengas que esperar a recibir la factura para empezar a preguntarte qué está pasando con la electricidad en casa.

Algunos equipos van más allá del monitoreo. Samsung asegura que su lavadora Bespoke AI Top Load Wash puede reducir hasta un 20 % el consumo de energía al utilizar AI Energy Mode en ciclos compatibles. Para lograrlo, el sistema modifica determinadas condiciones del lavado y, en algunos casos, puede prolongar la duración del ciclo.

Pero ese 20 % no significa que tu factura vaya a bajar exactamente en esa proporción. El ahorro real depende del electrodoméstico, la frecuencia de uso, las funciones activadas y el consumo de los demás aparatos de la vivienda.

También hay otro asunto que no deberíamos olvidar: el precio de entrada. Antes de reemplazar una nevera que funciona perfectamente por otra conectada, conviene revisar cuánto cuesta el cambio y qué beneficios vas a aprovechar. Lo mismo ocurre con la privacidad, porque una plataforma que conoce las rutinas de nuestros dispositivos también puede manejar información sobre nuestros hábitos.

Así que, si estás pensando en llevar más IA a tu casa, quizá la mejor pregunta no sea cuántas funciones inteligentes tiene un electrodoméstico. Pregúntate cuántas de ellas vas a utilizar de verdad. Al fin y al cabo, tener una lavadora que aprende a cuidar tus prendas resulta interesante; comprar una que habla con el celular para seguir usando siempre el mismo programa de lavado, no tanto.

¿Sabías que?

Mucho antes de que existieran las aplicaciones para controlar electrodomésticos, un ingeniero llamado Jim Sutherland construyó un computador para su casa. Se trataba del ECHO IV, que empezó a funcionar en abril de 1966 y ocupaba cuatro enormes armarios con un peso aproximado de 363 kilogramos. Entre sus funciones estaban controlar el televisor, gestionar relojes, reproducir sonidos y trabajar con documentos. Imagínate necesitar un equipo de semejante tamaño para hacer cosas que hoy puedes resolver desde el celular.

Según el Computer History Museum, Sutherland construyó el sistema utilizando componentes recuperados de un computador industrial y distribuyó terminales por su vivienda para que su familia pudiera interactuar con él. El experimento anticipó una idea que ahora parece cotidiana: utilizar la informática para administrar actividades domésticas. Aunque, por fortuna, ya no necesitamos sacrificar buena parte de la casa para instalar el computador que las controla.

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