inDrive no solo mueve pasajeros: también mueve $7,45 billones en Colombia

Foto perfil Cristian Serrano
12 Min de lectura

Un estudio de Ipsos estima que inDrive movió $7,45 billones en 2025.

Un viaje puede terminar cuando el pasajero se baja del carro, pero el dinero que mueve ese trayecto sigue circulando. Parte acaba en una estación de servicio, otra en un taller, en el pago de un seguro o en los gastos cotidianos de una familia. Esa cadena es justamente la que intenta medir un estudio de Ipsos Napoleón Franco sobre el impacto económico y social de inDrive en Colombia.

La investigación estima que la actividad habilitada por la plataforma aportó $7,45 billones a la economía colombiana durante 2025, una cifra equivalente al 0,4% del Producto Interno Bruto (PIB) del país, según los cálculos presentados en el estudio. Hay una distinción importante: esos $7,45 billones no son los ingresos ni la facturación de inDrive, sino una estimación del movimiento económico asociado directa e indirectamente a la actividad que genera la aplicación.

Otros datos: Tener carro eléctrico puede bajar varios impuestos: así funciona ese beneficio

Para poner la cifra en perspectiva, el estudio compara ese impacto con el presupuesto público de 2026: sería equivalente a 1,02 veces los recursos asignados al sector Vivienda, Ciudad y Territorio y superaría en más de cuatro veces el presupuesto de Comercio, Industria y Turismo.

El dinero de un viaje no se queda en el carro

Aquí aparece uno de los datos más interesantes del informe. Según Ipsos, por cada peso ganado por un conductor a través de inDrive, la economía local se expande hasta dos veces mediante los gastos y encadenamientos que se producen alrededor de esa actividad.

La lógica es más sencilla de lo que puede sonar un modelo económico: conducir también implica tanquear, cambiar aceite, comprar repuestos, reparar el vehículo, pagar seguros y consumir otros bienes y servicios. Y el ingreso que llega al hogar tampoco se queda estacionado; vuelve a circular cuando se paga comida, educación, servicios o compras en comercios locales.

Es ese recorrido del dinero —una especie de viaje después del viaje— el que permite que la actividad de una plataforma de movilidad termine tocando negocios que, a primera vista, parecen estar varios kilómetros alejados de una aplicación para pedir un carro.

El estudio calcula que ese movimiento sostiene más de 51.900 ocupaciones indirectas, aparte de los conductores que generan ingresos mediante la plataforma. Talleres automotrices, estaciones de servicio, aseguradoras y comercios minoristas aparecen entre las actividades beneficiadas por estos encadenamientos.

Juan Sebastián Uribe, Country Manager de inDrive Colombia, resume esa idea señalando que las plataformas de movilidad pueden convertir “trayectos cotidianos en impulsos directos al bienestar de las familias y al comercio de barrio”.

Otros datos: ¿Viajar sola de noche? La función de Uber que promete devolvernos la calma al pedir carro

La frase proviene de la compañía, pero el dato que hay detrás ayuda a entender la dimensión de la historia: medir el impacto de una plataforma de movilidad únicamente por el precio que pagaste por un viaje deja fuera buena parte del recorrido económico que ese dinero puede hacer después.

Cuando conducir también sostiene una casa

El efecto económico también se vuelve bastante menos abstracto cuando se mira quién depende de esos ingresos.

Según las encuestas de Ipsos, tres de cada cuatro conductores consultados, el 75%, son el principal o único generador de ingresos de su hogar. Para muchas de las personas de la muestra, por tanto, conectarse a la aplicación no representa solamente un ingreso complementario.

Los conductores reportaron un promedio de 7,8 horas diarias utilizando la plataforma, pero otro dato ayuda a explicar por qué la flexibilidad aparece como un elemento importante: el 59% indicó que combina esta actividad con el cuidado de hijos, adultos mayores o familiares con discapacidad.

Esto no significa que todas las experiencias sean iguales ni que la flexibilidad resuelva por sí sola los desafíos laborales de quienes trabajan mediante plataformas. Sí muestra que, para una parte importante de los conductores encuestados, poder decidir cuándo conectarse tiene consecuencias que van más allá de escoger una hora para conducir.

Y si el ingreso de tres de cada cuatro participantes sostiene principalmente a su familia, el efecto económico vuelve a multiplicarse. Lo que comienza en la pantalla de un celular termina pagando necesidades bastante más físicas.

Más datos: Uber para todos: la tecnología llega a cada rincón de Colombia para transformar la movilidad

Negociar el viaje también cambia la ecuación

La negociación directa de la tarifa es la característica que más separa el modelo de inDrive de otras aplicaciones que calculan automáticamente cuánto cuesta un trayecto.

El estudio encontró que el 74% de los conductores encuestados prefiere acordar el precio directamente con el pasajero antes que recibir una tarifa fijada automáticamente por la plataforma. Además, el 55% considera que ese mecanismo le permite completar más servicios durante el día.

En la práctica, ambas partes pueden evaluar una propuesta antes de aceptar el trayecto. El pasajero propone o revisa un precio y el conductor decide si le resulta conveniente teniendo en cuenta variables como distancia, destino o condiciones del recorrido.

Ipsos también analizó el otro lado de la puerta del carro. Los usuarios consultados reportaron que sus trayectos en inDrive duran, en promedio, 23,6 minutos, frente a 33,1 minutos de lo que consideran su mejor alternativa disponible. Eso representa cerca de diez minutos menos, o un ahorro aproximado del 30%.

El tiempo cobra todavía más importancia al mirar para qué se utiliza el servicio: el 80% de los viajes analizados corresponde a desplazamientos relacionados con trabajo, estudio o salud. No hablamos únicamente de salir un viernes por la noche; buena parte de los recorridos está conectada con actividades esenciales de la vida cotidiana.

La percepción de seguridad también aparece en la investigación. El 68,6% de los usuarios encuestados considera que viajar mediante inDrive es más seguro que utilizar el transporte público tradicional de su ciudad. Entre los elementos valorados están poder revisar el perfil, fotografía, calificación y comentarios del conductor, además de compartir el trayecto en tiempo real. Del otro lado, los conductores pueden conocer el destino antes de aceptar y revisar información del pasajero.

El crecimiento también pone la regulación sobre la mesa

inDrive opera actualmente en más de 45 ciudades de Colombia, después de haber comenzado actividades en el país por Cúcuta en 2018. Esa expansión ayuda a entender por qué la conversación sobre plataformas digitales ya no se limita a una discusión tecnológica: también toca empleo, movilidad, comercio y regulación.

El propio estudio encontró una coincidencia entre ambos lados del viaje. El 66,5% de los conductores y el 58,7% de los usuarios encuestados está de acuerdo con que las plataformas de transporte bajo demanda tengan una regulación clara en Colombia.

Entre las razones mencionadas aparecen mayor seguridad, calidad del servicio y certidumbre para quienes participan del ecosistema.

La compañía, mientras tanto, ha ampliado su operación más allá de los recorridos urbanos con servicios como inDrive Ciudad a Ciudad, Entregas e inDrive Money. Pero para entender su impacto económico no hace falta contar cada botón que aparece en la aplicación: el dato relevante es que su actividad ya conecta movilidad con una cadena de gastos, ingresos y servicios que continúa mucho después de terminar un trayecto.

¿Cómo calculó Ipsos el impacto de inDrive?

Las cifras proceden del Estudio de impacto económico y social de inDrive en Colombia, desarrollado por Ipsos Napoleón Franco.

El trabajo de campo se realizó entre el 10 de febrero y el 24 de marzo de 2026 e incluyó 1.145 encuestas estructuradas online: 945 a usuarios y 200 a conductores. También se hicieron 22 entrevistas en profundidad, distribuidas entre 10 usuarios y 12 conductores.

La investigación cubrió zonas urbanas de Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla, Bucaramanga y otras ciudades principales del país.

Para calcular el impacto económico se utilizó un modelo Insumo-Producto de Leontief basado en matrices oficiales del DANE, una metodología utilizada para estimar cómo la actividad de un sector se transmite hacia otras partes de la economía a través de compras, servicios, consumo y cadenas productivas.

Esa metodología es precisamente la razón por la que los $7,45 billones no deben leerse como una montaña de dinero que entra directamente a las cuentas de inDrive. La cifra busca medir algo bastante más amplio: cuánto movimiento económico puede existir detrás de los conductores, sus hogares y los negocios que participan directa o indirectamente de cada recorrido.

¿Sabías que?

La negociación del precio, hoy una de las características centrales de inDrive, tiene un origen bastante más artesanal que una sofisticada pantalla de algoritmo. La historia de la compañía se remonta a Yakutsk, en 2012, durante un periodo de frío extremo. Allí, un grupo creado en la red social VK permitió que pasajeros publicaran los trayectos que necesitaban y propusieran cuánto estaban dispuestos a pagar; los conductores elegían qué solicitudes aceptar.

En cuestión de meses, aquella comunidad reunió decenas de miles de miembros y gestionaba miles de viajes diarios, según el relato publicado por inDrive sobre sus orígenes. Más de una década después, esa idea de poner el precio a discusión sigue siendo parte del modelo que el 74% de los conductores consultados en Colombia dice preferir. De un hilo en una red social a una aplicación presente en decenas de ciudades colombianas: algunas interfaces cambian mucho más que la idea que tienen detrás.

Compartir este artículo