ESS+ 2026 reúne en Corferias cerraduras biométricas, IA y telemática para seguridad.
Durante años, buena parte de la tecnología de seguridad tuvo una misión sencilla: grabar, bloquear o avisar. En ESS+ 2026, que se realiza del 26 al 28 de agosto en Corferias, esa frontera se está moviendo hacia sistemas capaces de reconocer personas, interpretar eventos y convertir datos dispersos en información útil para responder más rápido.
No significa que la cámara, la cerradura o el GPS hayan dejado de importar. Significa que ya no trabajan solos.

ESS+ muestra una seguridad que ya no se limita a vigilar
La Feria Internacional de Seguridad ESS+ 2026 reúne tecnologías de biometría, inteligencia artificial y telemática que buscan reducir la distancia entre detectar un riesgo, entenderlo y tomar una decisión.
Esa integración es una de las ideas que atraviesan la feria. Patricia Acosta, directora de ESS+, resume el problema con una comparación sencilla: “Un apagón informático o una falla física pueden ser igual de destructivos”.
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La frase ayuda a entender por qué la seguridad física, la ciberseguridad, el análisis de datos y la automatización aparecen cada vez más conectados. Una cámara puede detectar movimiento, una plataforma de transporte relacionar ubicación y comportamiento del conductor, y un sistema de acceso verificar no solo si alguien puede entrar, sino quién es y qué ocurre alrededor de la puerta.
Las cerraduras inteligentes de EZVIZ ilustran bien ese cambio. Los modelos DL20FVS Plus y DL50FVS Plus incorporan reconocimiento facial 3D y autenticación mediante las venas de la palma. Según la compañía, el reconocimiento facial puede completar el desbloqueo en un segundo o menos.
Paola Rojas, gerente de marketing de EZVIZ, explica esa evolución de forma directa: “Las cerraduras inteligentes han evolucionado de ser un dispositivo de apertura a convertirse en un punto de control integral del hogar conectado”.
La transformación no termina cuando se abre la puerta. Estos equipos también integran cámara, comunicación bidireccional y funciones para detectar presencia o permanencias inusuales frente al acceso.
La puerta deja entonces de ser únicamente una barrera y comienza a comportarse como un punto de información.
Ese salto también obliga a mirar otro asunto: la privacidad. Mientras más datos biométricos procesa un sistema, más importante resulta saber dónde se almacenan y cómo se protegen. EZVIZ asegura que el procesamiento de reconocimiento se realiza localmente y se complementa con cifrado de extremo a extremo.

De la puerta al camión: las flotas también empiezan a hablar con sus datos
La misma lógica se amplía cuando el problema deja de ser una vivienda y pasa a una flota completa.
Wialon participa en ESS+ 2026 con herramientas de gestión y digitalización de flotas, entre ellas Wialon Lite, orientada al rastreo GPS, la supervisión de vehículos y el control operativo. La compañía afirma que su plataforma conecta más de cuatro millones de vehículos en el mundo.
En Colombia, estas tecnologías pueden utilizarse para seguimiento de rutas, geocercas, control de combustible, seguridad de carga y análisis del comportamiento de los conductores.
Aliaksandr Kuushynau, director de Wialon, sostiene que “la digitalización de flotas no es solo una estrategia de eficiencia; es un imperativo de seguridad”. La afirmación resulta especialmente relevante en operaciones donde conocer la ubicación de un vehículo no basta: también importa saber si salió de una ruta prevista, cómo está siendo conducido o si ocurrió algún evento que requiere intervención.
Una de las novedades más particulares está en la manera de consultar esa información. Wialon para ChatGPT permite acceder mediante lenguaje natural a datos como estado de vehículos, viajes, combustible, actividad del conductor y notificaciones.
Es casi como preguntarle a la flota: “¿qué pasó ayer?”, con la pequeña ventaja de que esta sí debería tener el registro.
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La inteligencia artificial, en este caso, no reemplaza al GPS ni a los sensores. Funciona como una capa para hacer más accesibles datos que ya existen y reducir el tiempo necesario para encontrarlos e interpretarlos.
Más información también significa nuevas responsabilidades
Una cerradura biométrica y una plataforma para administrar camiones parecen pertenecer a mundos distintos, pero dentro de ESS+ cuentan una historia similar.
Saber que una puerta se abrió es útil. Saber quién la abrió y qué ocurría alrededor puede ser mejor. Conocer la ubicación de un camión ayuda. Relacionarla con una ruta, una geocerca o una alerta operativa permite tomar decisiones diferentes.
Pero acumular datos no equivale automáticamente a estar más protegido.
A medida que cámaras, radares, GPS, sistemas biométricos y plataformas de análisis producen más información, también crecen las preguntas sobre quién puede acceder a ella, cuánto tiempo se conserva y qué ocurre si alguno de esos sistemas es vulnerado.
Por eso, una de las transformaciones más importantes que deja ver ESS+ 2026 no consiste únicamente en agregar inteligencia artificial a dispositivos tradicionales. El verdadero salto está en conseguir que toda esa información sirva para reaccionar antes y con más contexto.
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En seguridad, unos segundos bien aprovechados pueden importar mucho más que una lista interminable de especificaciones.
¿Sabías que?
La identificación mediante las venas de la palma no nació con las cerraduras inteligentes. Fujitsu comenzó a comercializar su tecnología PalmSecure en 2004, utilizando luz infrarroja cercana para identificar el patrón vascular interno de la mano.
América Latina estuvo entre sus primeras aplicaciones internacionales. Banco Bradesco comenzó pruebas de esta biometría en Brasil en 2006 y la puso en operación durante 2007 para autenticar clientes. Casi dos décadas después, el mismo principio que ayudaba a identificar a una persona frente a un servicio bancario cabe dentro de una cerradura residencial.