De cámaras trampa al reciclaje inteligente: tecnología con sello estudiantil.
- Del agua en La Guajira al reciclaje en Chocó: así nacen sus inventos
- Sensores, inteligencia artificial y cámaras: tecnología que sale del salón de clases
- Casi la mitad de los proyectos quiere cuidar el medioambiente
- ¿Qué es Solve for Tomorrow y cómo pueden estas ideas convertirse en soluciones reales?
- ¿Sabías que?
En Casanare, unos estudiantes quieren utilizar cámaras para seguirles el rastro a los animales silvestres. A cientos de kilómetros, en Lloró, Chocó, otros buscan que la tecnología ayude a mejorar los hábitos de reciclaje. No están intentando inventar el próximo celular ni crear una aplicación para hacerse virales. Sus ideas tienen una misión mucho más cercana: resolver problemas que conocen porque forman parte de su vida cotidiana.
Estas iniciativas hacen parte de los 50 proyectos seleccionados en Solve for Tomorrow 2026, un programa de Samsung que invita a estudiantes colombianos a desarrollar soluciones mediante ciencia y tecnología. Las propuestas provienen de 22 ciudades y municipios del país y abordan desafíos tan diferentes como la escasez de agua, la conservación de especies, la accesibilidad y la salud. Una muestra de que para innovar no siempre hace falta estar en una gran ciudad o contar con un laboratorio sofisticado.
Del agua en La Guajira al reciclaje en Chocó: así nacen sus inventos
Cada región tiene sus propios desafíos y los estudiantes parecen haber encontrado en ellos una buena fuente de inspiración. En La Guajira, por ejemplo, se desarrollan propuestas relacionadas con la captación y el aprovechamiento del agua, así como alternativas que utilizan energía solar para responder a necesidades de comunidades rurales.
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En Casanare, la biodiversidad está poniendo a trabajar la imaginación de los jóvenes. Entre las iniciativas aparecen proyectos que proponen monitorear animales mediante cámaras trampa y herramientas cartográficas. Estos dispositivos permiten registrar la presencia de fauna sin necesidad de que alguien permanezca observando constantemente. La información obtenida podría ayudar a conocer mejor las especies que habitan un territorio y orientar decisiones sobre su conservación.
El panorama cambia en Lloró, Chocó, donde estudiantes están explorando herramientas inteligentes para mejorar los hábitos de reciclaje. Mientras tanto, en La Primavera, Vichada, una propuesta busca conectar turismo, tecnología y protección ambiental, y en Manta, Cundinamarca, otro equipo trabaja en una iniciativa para promover el cuidado comunitario de los ecosistemas.
Aunque los proyectos son diferentes, comparten algo importante: la tecnología no es el punto de partida, sino una herramienta para abordar un problema real. En lugar de preguntarse qué pueden hacer con un dispositivo, los estudiantes comienzan por identificar qué necesita su comunidad.
Sensores, inteligencia artificial y cámaras: tecnología que sale del salón de clases
Buena parte de estas ideas incorpora herramientas que probablemente has escuchado mencionar en noticias sobre grandes compañías tecnológicas. La diferencia está en sus aplicaciones: aquí la inteligencia artificial no se utiliza necesariamente para generar imágenes o conversar con un chatbot, sino para explorar soluciones relacionadas con cultivos, recursos naturales y necesidades comunitarias.
Entre los 50 proyectos seleccionados aparecen propuestas que utilizan sensores de humedad para automatizar sistemas de riego, herramientas para identificar posibles enfermedades en cultivos y dispositivos que buscan detectar fugas de agua. También hay iniciativas que exploran el uso de drones, GPS y sensores para construir mapas de calidad del aire.La utilidad de estas tecnologías puede entenderse con un ejemplo sencillo. Un sensor de humedad funciona como una especie de mensajero del suelo: mide cuánta agua contiene y permite utilizar esa información para determinar cuándo podría necesitar riego. Si se conecta a un sistema automatizado, puede ayudar a controlar el suministro de agua sin depender exclusivamente de horarios establecidos.
Otras propuestas exploran el Internet de las Cosas (IoT), una tecnología que permite conectar dispositivos para intercambiar información. Gracias a ella, un sistema podría enviar datos sobre la temperatura, la calidad del aire o las condiciones de un cuerpo de agua para facilitar su seguimiento.
La inclusión también tiene espacio. Algunos equipos trabajan en soluciones con asistencia por voz y comunicación inalámbrica para apoyar la movilidad de personas con discapacidad visual. Es un ejemplo de cómo una tecnología aparentemente cotidiana puede adquirir un valor diferente cuando se diseña pensando en necesidades específicas.
Por ahora, estas iniciativas se encuentran en distintas etapas de desarrollo. Su potencial es interesante, pero todavía deben demostrar qué tan bien funcionan fuera de las condiciones de prueba.
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Casi la mitad de los proyectos quiere cuidar el medioambiente
Si algo revelan las ideas de estos jóvenes es que los problemas ambientales ocupan un lugar importante entre sus preocupaciones. De los 50 proyectos seleccionados, 24 están relacionados con sostenibilidad ambiental, incluyendo propuestas sobre agua, residuos, biodiversidad, agricultura, energía y conservación.
El segundo grupo más numeroso corresponde al apoyo comunitario, con 14 iniciativas enfocadas en necesidades como accesibilidad, educación, empleo y seguridad. Otros 10 proyectos trabajan temas de salud y bienestar, mientras que dos están relacionados con el deporte, mediante tecnologías que buscan medir variables de desempeño y prevenir riesgos.
Las propuestas también muestran una diversidad geográfica interesante. Bogotá cuenta con ocho equipos seleccionados, Córdoba con siete y Antioquia con seis. Casanare participa con cinco, mientras que Santander y Valle del Cauca tienen cuatro cada uno.
Pero la distribución territorial cuenta una historia que va más allá de las cifras. Los jóvenes están convirtiendo las particularidades de sus regiones en oportunidades para investigar y experimentar, incluso cuando todavía no tienen todas las respuestas.
¿Qué es Solve for Tomorrow y cómo pueden estas ideas convertirse en soluciones reales?
Detrás de los proyectos está Solve for Tomorrow, una iniciativa de Samsung Electronics que en 2026 celebra su décima edición en Colombia. El programa está dirigido a estudiantes de instituciones educativas públicas y los invita a utilizar conocimientos de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM) para abordar problemas sociales y ambientales.
No se trata únicamente de presentar una idea y esperar que sea seleccionada. Los equipos reciben formación en metodologías como Design Thinking, que consiste en comprender las necesidades de las personas, imaginar soluciones, construir prototipos y ponerlos a prueba.
Iván Laverde, gerente de Asuntos Corporativos de Samsung Electronics Colombia, destacó el alcance comunitario de estas iniciativas durante el lanzamiento de la edición 2026:
Son proyectos que nacen en las aulas públicas pero que tienen el poder real de ayudar a la comunidad”.
Los 50 equipos seleccionados continúan ahora con un proceso de acompañamiento que incluye talleres y mentorías para perfeccionar sus propuestas. Posteriormente, algunos avanzarán a las etapas finales, en las que deberán explicar el funcionamiento, la utilidad y el potencial de sus desarrollos.
Este proceso es fundamental porque tener una buena idea no garantiza que funcione en la práctica. Un dispositivo que pretende monitorear animales debe demostrar que puede registrar información útil, del mismo modo que una herramienta para gestionar residuos necesita comprobar que responde a los hábitos y necesidades de quienes podrían utilizarla.
Al final, el verdadero desafío de estos estudiantes no consiste en crear la tecnología más sofisticada, sino en lograr que sus inventos sean capaces de ayudar a las personas y comunidades para las que fueron pensados.
¿Sabías que?
Solve for Tomorrow tiene una historia bastante más extensa de lo que podría parecer. Desde su llegada a Colombia en 2014, el programa ha involucrado a más de 48.000 estudiantes de 2.353 instituciones educativas públicas y ha recibido cerca de 14.200 proyectos, según las cifras históricas divulgadas por Samsung en mayo de 2026.
La iniciativa ha contado con la participación de colegios de los 32 departamentos del país. Esto significa que las ideas de los 50 equipos de esta edición forman parte de un esfuerzo educativo que lleva más de una década acercando la ciencia y la tecnología a estudiantes colombianos, incluso en lugares que rara vez aparecen cuando hablamos de innovación.