Solve for Tomorrow Colombia está transformando territorios apoyando iniciativas como Coffeesmart 4.0.
El aroma de una taza de café por la mañana es uno de los rituales más sagrados y cotidianos en Colombia, pero lograr que ese grano conserve su calidad idónea en un terreno complejo es una verdadera odisea rural. En las laderas del campo colombiano, los agricultores batallan a diario contra el clima cambiante y la falta de herramientas de precisión para medir factores críticos en la poscosecha.
Justo en ese escenario es donde el programa Solve for Tomorrow Colombia de Samsung opera como un catalizador, demostrando que los entornos escolares de las instituciones públicas no son solo salones de clase, sino verdaderos laboratorios de innovación orientados a transformar regiones desde la base.
Con motivo de su décima edición en el país, el ecosistema de tecnología aplicada al agro vuelve a ponerse bajo el reflector.
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El profesor Alexis Adarme explica en Pixelados la importancia de Solve for Tomorrow Colombia y cómo incide en el panorama tecnológico en las comunidades rurales. Al integrar el enfoque STEM en la producción agrícola local, esta iniciativa democratiza la innovación y permite que los jóvenes de las escuelas públicas se conviertan en los desarrolladores de las soluciones técnicas de su propio entorno.

La tecnología que rescata la tradición cafetera en las aulas de La Victoria
Detrás de la mención de honor que recibió el proyecto Coffeesmart 4.0 en la edición anterior, hay una historia que mezcla la ingeniería agroforestal y la docencia técnica en zonas apartadas. El profesor Alexis Adarme, docente de la Institución Educativa Técnica La Victoria, conoce de primera mano los dolores de cabeza de los productores de su comunidad.
La principal encrucijada del sector no está en la siembra, sino en el desconocimiento técnico de variables invisibles a simple vista, como los porcentajes exactos de humedad durante el procesamiento. Adarme detectó que en su institución los estudiantes ya dominaban herramientas electrónicas básicas y lógicas de programación en microcontroladores.
La idea de fusionar el entorno agrícola local con la tecnología de consumo diario no fue un capricho académico, sino una salida de emergencia a una problemática económica real. El proyecto nació formalmente al unir los sensores de peso, temperatura y humedad con tarjetas Micro:bit y pantallas LCD para automatizar tareas que históricamente se hacían al ojo o por pura intuición.
No se trata de reemplazar el conocimiento del caficultor tradicional, sino de empaquetar la tecnología para que sea una aliada directa de su bolsillo.
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A ver, esto significa que la automatización actúa como un escudo protector para el precio final del grano. En la cadena productiva, si el café se pasa de tostión o se seca mal, pierde sus propiedades organolépticas —las que definen el sabor y cuerpo en taza— y su valor en el mercado se va al piso. Para Adarme, la meta técnica de Coffeesmart 4.0 se concentra específicamente en dos estaciones críticas: el secado y la tostión.
Lo que nosotros hicimos fue integrar la tecnología para que sea una amiga del caficultor y le colabore para que él sepa y aprenda todo lo que tiene que ver con la calidad del proceso del café. A medida que el grano se va secando, va perdiendo humedad; a través de un sensor de peso, el sistema le va indicando cuánta humedad ha perdido y en qué etapa exacta se encuentra”
Es el equivalente a ponerle un tablero de control digital a un proceso que antes dependía enteramente del clima y la suerte del día. Al automatizar esta lectura, el productor rural obtiene un estándar de calidad repetible y competitivo.
Hijos de caficultores que cambian el código genético de la brecha digital
El alma del proyecto no radica en los chips de silicio, sino en el equipo de desarrollo que programó las alertas de los sensores. Alexis Adarme destaca con orgullo que la vinculación de sus estudiantes ocurrió de forma orgánica por una razón de peso: todos los chicos involucrados son hijos de caficultores locales.
Dicha conexión familiar transformó el proyecto en un asunto que conectaba con situaciones al interior de sus hogares. Los jóvenes empezaron a indagar sobre las pérdidas de calidad en el café pergamino seco de sus padres y entendieron que la respuesta estaba en las líneas de código que practicaban en el tablero del colegio.
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El impacto emocional y social de esta dinámica cambió las dinámicas de respeto dentro de las familias rurales de La Victoria. Antes del proyecto, muchos jóvenes veían las labores de la tierra como una carga obsoleta o un oficio sin futuro técnico.
Al ver que sus conocimientos en electrónica optimizaban los ingresos familiares, el panorama cambió por completo. El café, que históricamente les ha dado el sustento, la casa y el estudio, cobró un significado totalmente nuevo a través de la pantalla de una Micro:bit.
La realidad es un poco más compleja que el simple diseño de un circuito en un taller escolar. Tras destacar en el programa, el siguiente paso del equipo de Coffeesmart 4.0 es sacar la tecnología del entorno controlado del colegio y llevarla directo al territorio.
Los estudiantes ya validaron los prototipos iniciales en sus propias fincas familiares, pero el objetivo actual es la transferencia tecnológica comunitaria. El plan consiste en seleccionar fincas de vecinos de la región, instalar el dispositivo de control de humedad, capacitar al caficultor desde cero y dejar que la tecnología demuestre su valor de manera autónoma.
La meta es clara: activar un ecosistema de adopción tecnológica voz a voz que modernice la región sin perder la identidad cultural de su territorio.
Las reglas de juego para sumarse a la democratización de la innovación escolar
Más allá del caso de éxito en La Victoria, la estructura global de la décima convocatoria de Solve for Tomorrow Colombia busca masificar este tipo de soluciones. Iván Laverde, Gerente de Asuntos Corporativos de Samsung Electronics Colombia, resalta que el valor del programa reside en la democratización de la innovación, impulsando proyectos que nacen en las aulas públicas pero que impactan directamente la calidad de vida de las comunidades locales. El balance histórico del programa en el país ya registra más de 48.000 estudiantes impactados y 2.353 instituciones participantes a lo largo de los 32 departamentos.

Para los equipos de estudiantes y docentes que deseen postular sus ideas en esta décima versión, la ruta metodológica contempla etapas muy estructuradas de formación y acompañamiento técnico:
| Fase del Programa | Descripción de la Actividad | Periodo de Ejecución |
| Inscripción y Filtro | Postulación de proyectos con enfoque STEM vía web oficial | Hasta agosto (o 2.350 cupos) |
| Etapa Preliminar | Talleres de Design Thinking y selección de los 100 mejores equipos | Hasta agosto |
| Semifinal | Mentorías con expertos de Samsung y desarrollo de prototipos para 50 equipos | Septiembre y Octubre |
| Gran Evento Final | Presentación del pitch final ante jurados y entrega de menciones de honor | Fin de año |
Los requisitos para ser parte de esta experiencia educativa exigen que los proyectos sean postulados por estudiantes de escuelas públicas del país, acompañados de un docente tutor, y que la solución planteada aplique herramientas de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas para resolver un problema real de su entorno inmediato. Adicionalmente, Samsung ofrece a los profesores un curso regional enfocado en Aprendizaje basado en Proyectos para asegurar que las aulas se transformen de manera sostenible en centros de desarrollo social.