¿Qué hizo Marty McFly en el futuro y por qué hoy celebramos el Día de Volver al Futuro?

Foto perfil Cristian Serrano
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Conoce la historia de la fecha del DeLorean y la historia de una trilogía que se niega a envejecer.

Si Marty McFly volviera a encender el DeLorean y aterrizara en 2026, probablemente tendría unas cuantas preguntas. ¿Dónde están los automóviles voladores? ¿Por qué seguimos atrapados en trancones? ¿Y cómo es posible que todavía no tengamos patinetas flotantes como las que utilizó para escapar de Griff Tannen? El futuro que conocimos en el cine no resultó exactamente como lo imaginamos, pero al menos nos dejó una fecha que merece celebrarse.

Cada 21 de octubre, los fanáticos de Volver al Futuro celebran el Back to the Future Day, una jornada dedicada a recordar el viaje que Marty McFly y Doc Brown realizaron al 21 de octubre de 2015 en la segunda película de la trilogía.

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Lo curioso es que aquella fecha, presentada como un futuro lejano cuando la cinta llegó a los cines en 1989, ya quedó 11 años atrás. Sí, el futuro de Marty ahora es parte de nuestro pasado y todavía no necesitamos un condensador de flujo para sentirnos viejos.

Escena de Marty McFly y el Doc Brown
Marty McFly y el Doc Brown en Volver al Futuro 2 / Foto de Universal Pictures

¿Por qué el 21 de octubre es el Día de Volver al Futuro?

Todo comienza en Volver al Futuro II, dirigida por Robert Zemeckis y estrenada en 1989. La historia retoma las aventuras de Marty McFly, interpretado por Michael J. Fox, y el excéntrico científico Emmett ‘Doc’ Brown, encarnado por Christopher Lloyd, quienes vuelven a utilizar un DeLorean convertido en máquina del tiempo para resolver un problema relacionado con el futuro de la familia McFly.

Su destino es el 21 de octubre de 2015, una fecha que el público de finales de los ochenta veía tan distante como nosotros podríamos imaginar el año 2060. Allí encuentran una ciudad de Hill Valley transformada, con vehículos que surcan los cielos, restaurantes automatizados, publicidad holográfica y ropa que parece sacada de un catálogo de tecnología extraterrestre.

Fecha máquina del tiempo
Fecha máquina del tiempo de Volver al Futuro / Foto de Universal Pictures

Durante años, esa fecha fue una referencia conocida entre los seguidores de la saga, pero en 2015 ocurrió algo especial: el mundo real finalmente alcanzó el calendario de la película. Las redes sociales se llenaron de homenajes, marcas recuperaron productos inspirados en la cinta y millones de personas aprovecharon para comparar las predicciones cinematográficas con la tecnología que realmente teníamos.

Incluso Christopher Lloyd volvió a interpretar a Doc Brown en un mensaje especial publicado para aquella celebración. Desde entonces, el 21 de octubre se consolidó como una tradición para los amantes de la franquicia, que organizan maratones, comparten escenas y, cuando tienen oportunidad, regresan a las salas de cine.

De hecho, el sitio oficial de Volver al Futuro confirmó nuevas proyecciones de la película original en Estados Unidos para este 21 de octubre de 2026. Parece que el DeLorean todavía tiene suficiente combustible para continuar viajando entre generaciones.

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Patinetas voladoras, tenis inteligentes y otras apuestas del futuro

Una de las grandes diversiones de volver a ver la segunda película consiste en descubrir qué tan bien envejecieron sus predicciones tecnológicas. Porque, aunque sus creadores no tenían una bola de cristal, algunas de sus ideas resultaron sorprendentemente cercanas a nuestra realidad.

Las videollamadas mediante pantallas de televisión, por ejemplo, eran parte de la vida cotidiana del 2015 imaginado por Zemeckis. Hoy podemos comunicarnos con alguien al otro lado del planeta desde un teléfono que llevamos en el bolsillo, algo que incluso supera algunas de las comodidades que disfrutaban los habitantes de aquella Hill Valley futurista.

También están los inolvidables tenis Nike que se ajustaban automáticamente a los pies de Marty. Lo que parecía un sueño para cualquier adolescente de los ochenta terminó inspirando productos reales. En 2015, Nike presentó una versión funcional de las Nike Mag y, posteriormente, desarrolló otros modelos con sistemas de ajuste automático. Eso sí, conseguir unos tenis idénticos a los de la película nunca fue tan sencillo como entrar a cualquier tienda deportiva.

Con las patinetas flotantes la historia es diferente. Aunque existen prototipos capaces de levitar mediante tecnologías como la suspensión magnética, todavía estamos lejos de poder recorrer las calles sobre una tabla como la que Marty utilizaba para escapar de sus enemigos. Y mejor ni hablar de los automóviles voladores: existen desarrollos experimentales, pero las autopistas aéreas de la película siguen siendo territorio de la ciencia ficción.

La cinta también imaginó un futuro lleno de máquinas de fax, dispositivos que parecían tener una importancia extraordinaria en las comunicaciones. En eso sus creadores se equivocaron bastante. Resulta divertido pensar que lograron imaginar patinetas flotantes, pero no anticiparon hasta qué punto los teléfonos inteligentes cambiarían nuestras vidas.

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Sin embargo, el verdadero atractivo de esas predicciones no estaba en acertar una lista de inventos. Era permitir que los espectadores imaginaran un mundo distinto, lleno de posibilidades tecnológicas tan disparatadas como emocionantes. Y pocas películas consiguieron despertar esa curiosidad de una manera tan divertida.

Cómo Volver al Futuro conquistó la cultura pop y se volvió inmortal

Hablar de Volver al Futuro es recordar mucho más que una máquina del tiempo. La trilogía, estrenada entre 1985 y 1990, consiguió algo que no todas las producciones de ciencia ficción logran: construir un universo que puedes reconocer con apenas escuchar una melodía, ver unas zapatillas futuristas o descubrir un DeLorean estacionado en cualquier lugar.

La primera película llevó a Marty hasta 1955, donde debía conseguir que sus padres se enamoraran para evitar desaparecer de la existencia. La segunda nos mostró el futuro de 2015 y una realidad alternativa, mientras que la tercera trasladó la aventura al Viejo Oeste de 1885. Tres épocas completamente diferentes, conectadas por una amistad improbable entre un adolescente amante del rock y un científico que parecía tener más entusiasmo que sentido común.

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Pero detrás de los viajes temporales había historias bastante humanas. Marty debía enfrentarse a las consecuencias de sus decisiones, descubrir que sus padres también fueron jóvenes y comprender que modificar un pequeño acontecimiento podía transformar toda una vida. La ciencia ficción funcionaba como el vehículo para contar esas experiencias, mientras que el humor y la química entre Michael J. Fox y Christopher Lloyd conseguían que nunca perdiéramos el interés.

La música también hizo su parte. La banda sonora de Alan Silvestri, The Power of Love de Huey Lewis and the News y aquella interpretación de Johnny B. Goode durante el baile de la primera película se convirtieron en piezas inseparables de la identidad de la franquicia. Basta escuchar sus primeras notas para sentir que alguien está preparando un viaje a 88 millas por hora.

Su influencia tampoco quedó atrapada en los años ochenta. La trilogía continúa apareciendo en referencias de otras películas, series, videojuegos y productos de colección. Incluso dio el salto al teatro con Back to the Future: The Musical, una adaptación que ha llegado a escenarios de Broadway y el West End londinense, y cuya gira por Reino Unido continúa en 2026.

El reconocimiento también llegó desde las instituciones cinematográficas. En 2007, la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos incorporó la primera película al Registro Nacional de Cine, que preserva obras por su importancia cultural, histórica o estética.

Y quizás ese sea el mayor logro de Volver al Futuro. Sus efectos especiales pueden revelar el paso de los años y algunas de sus predicciones pueden provocar carcajadas, pero sus personajes y sus aventuras siguen funcionando. No necesitas haber nacido en los ochenta para emocionarte cuando el rayo cae sobre la torre del reloj o cuando el DeLorean desaparece dejando dos líneas de fuego sobre el asfalto.

Porque, al final, una buena historia sobre viajes en el tiempo no tiene que adivinar el futuro. Solo necesita conseguir que queramos regresar a ella.

¿Sabías que?

La idea original de Volver al Futuro nació gracias a un anuario escolar. Bob Gale, coguionista y productor de la trilogía, contó en una entrevista con The Guardian que encontró un antiguo anuario de su padre y comenzó a preguntarse si ambos habrían sido amigos en caso de haber estudiado juntos. Aquella curiosidad se convirtió en el punto de partida de una de las historias de viajes temporales más famosas del cine.

Y pensar que todo comenzó con una pregunta sobre la juventud de nuestros padres. No hizo falta construir una máquina capaz de generar 1,21 gigavatios de energía ni alcanzar las 88 millas por hora. Bastó una fotografía del pasado para poner en marcha una aventura que, más de cuatro décadas después, todavía consigue llevarnos de regreso al futuro.

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