De la cocina al sofá: 3 tendencias tecnológicas que cambian los hogares en Colombia.
En las películas de ciencia ficción, las casas del futuro tienen robots que preparan el desayuno, limpian mientras duermes y hasta te recuerdan que olvidaste sacar la basura. En Colombia todavía estamos lejos de tener una Robotina como la de Los Supersónicos, pero algunas tecnologías domésticas ya están haciendo trabajos que antes exigían bastante tiempo, paciencia y, ocasionalmente, una discusión familiar sobre quién debía lavar los platos.
Desde neveras que distribuyen mejor el frío hasta electrodomésticos con programas automáticos y televisores que reúnen nuestras plataformas favoritas, tres tendencias están cambiando la manera de cocinar, organizar las tareas domésticas y disfrutar del entretenimiento en casa. Fabricantes como Challenger están incorporando estas tecnologías en sus productos, aunque lo más interesante no son sus nombres comerciales, sino entender qué hacen y cómo pueden facilitarnos la vida.
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1. La cocina ya no es solo para cocinar y la tecnología se está adaptando
Hay algo curioso en las cocinas colombianas: puedes tener una sala perfectamente organizada para recibir visitas, pero basta con que alguien empiece a preparar la comida para que buena parte de los invitados termine reunida alrededor de los fogones. Esa costumbre ayuda a entender por qué los electrodomésticos están evolucionando hacia diseños integrados y funciones que simplifican la preparación de alimentos.
Una de las transformaciones está en las estufas. Por ejemplo, Challenger incorpora en determinadas referencias quemadores italianos SABAF, diseñados para mejorar el control y aprovechamiento del calor, y sistemas High-light, que utilizan elementos eléctricos para calentar superficies de cocción. Aunque funcionan de maneras diferentes, ambas tecnologías buscan que cocinar resulte más práctico y que el usuario pueda controlar mejor la temperatura según lo que esté preparando.
Los hornos también se han sumado a esta tendencia mediante programas de cocción preestablecidos. En los modelos que los incluyen, basta con seleccionar una configuración adecuada para que el electrodoméstico gestione determinados parámetros del proceso. Esto no significa que puedas olvidarte completamente de la comida, pero sí permite reducir algunos ajustes manuales durante la preparación.
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Y si cocinar es importante, conservar correctamente los ingredientes tampoco se queda atrás. Aquí aparecen dos tecnologías que seguramente has escuchado mencionar al buscar una nevera: No Frost y multiflujo de aire.
La primera evita la acumulación excesiva de escarcha mediante un sistema automático, mientras que la segunda distribuye el aire frío por diferentes zonas del refrigerador. Imagina que el frío es como el aire acondicionado de una habitación: si solo llega con fuerza a una esquina, no todos los espacios tendrán las mismas condiciones. El sistema multiflujo busca precisamente una distribución más uniforme.
La línea eCool de Challenger incorpora estas tecnologías en modelos que también buscan mantener temperaturas estables y optimizar el consumo energético. Eso sí, ningún refrigerador puede hacer milagros con unos alimentos mal almacenados o que llevan demasiado tiempo guardados. La tecnología ayuda a conservarlos, pero las buenas prácticas siguen siendo necesarias.
2. Lavar los platos ya no tiene que ser tu tarea después de comer
Terminaste de cocinar, disfrutaste un buen almuerzo y llegó ese momento en el que todos parecen recordar que tenían algo importantísimo que hacer. Curiosamente, esa urgencia suele aparecer cuando alguien menciona que hay que lavar los platos.
Para evitar que la sobremesa termine convertida en una negociación familiar, los lavavajillas ofrecen una alternativa que automatiza buena parte de esa tarea. Su funcionamiento combina agua, detergente, temperatura y ciclos de lavado para limpiar diferentes tipos de utensilios sin necesidad de frotarlos individualmente.
La tecnología permite ajustar el proceso según la suciedad y las características de la vajilla. Challenger, por ejemplo, comercializa modelos como el DW 3910, que cuenta con seis programas de lavado para diferentes necesidades. Esto permite seleccionar un ciclo apropiado en lugar de aplicar exactamente el mismo tratamiento a unos vasos ligeramente sucios y a los platos utilizados después de una comida abundante.
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Pero hay una diferencia entre lavar automáticamente y conseguir que cualquier utensilio quede esterilizado. La capacidad de desinfección depende de factores como la temperatura alcanzada, el programa utilizado y las especificaciones del equipo. Tampoco todos los materiales pueden introducirse en un lavavajillas, por lo que conviene revisar las indicaciones del fabricante.
¿El beneficio más evidente? Recuperar parte del tiempo que antes dedicabas a lavar y secar a mano. Dependiendo del modelo, la carga y la forma de uso, también es posible reducir el consumo de agua frente a determinadas prácticas de lavado manual. La clave está en utilizar correctamente el aparato, no simplemente en presionar un botón y esperar que haga magia.
3. El televisor dejó de depender únicamente de los canales tradicionales
Hubo una época en la que ver televisión implicaba acomodarse al horario de los canales y esperar pacientemente el programa favorito. Hoy podemos pasar más tiempo escogiendo qué película ver que viendo la película misma, especialmente cuando tenemos varias plataformas de streaming a nuestra disposición.
Este cambio también se refleja en Colombia. Según el estudio OTT 2025 de la Comisión de Regulación de Comunicaciones, publicado en abril de 2026, el 46 % de los colombianos mayores de 15 años accede a plataformas digitales de video. YouTube registra un 29 % de acceso y Netflix un 26 %, mientras que uno de cada tres encuestados afirmó haber dejado de ver televisión abierta para utilizar aplicaciones gratuitas.
Los fabricantes han respondido con televisores que incorporan sistemas operativos capaces de reunir aplicaciones y contenidos desde una misma interfaz. Challenger, por ejemplo, ofrece referencias con Google TV y Roku TV, plataformas que facilitan el acceso a servicios de streaming mediante una conexión a internet, aunque algunas aplicaciones requieren suscripciones adicionales.

La calidad de imagen también forma parte de esta evolución. Mientras una pantalla Full HD ofrece una resolución de 1920 × 1080 píxeles, una 4K UHD alcanza los 3840 × 2160, es decir, cuatro veces más píxeles. Esto permite mostrar mayor detalle cuando el contenido tiene la resolución adecuada.
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A esto se suma el HDR, una tecnología que, en televisores y contenidos compatibles, permite representar un rango más amplio de luces y sombras. No significa que todas las películas se vean automáticamente mejor, porque el resultado también depende de las capacidades reales de la pantalla.
Challenger incorpora distintas combinaciones de HD, Full HD, 4K y HDR según sus referencias. Por eso, antes de comprar un Smart TV, vale la pena mirar más allá del tamaño de la pantalla y comprobar sus características.
La conectividad es otro factor fundamental. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Calidad de Vida 2025 del DANE, el 73,9 % de los hogares colombianos contaba con acceso a internet, una cifra que ayuda a dimensionar las posibilidades del entretenimiento conectado, pero también recuerda que estas experiencias todavía no están al alcance de todos.
¿Sabías que?
Uno de los errores más comunes al utilizar un lavavajillas es creer que debes enjuagar completamente los platos antes de introducirlos. Según el programa ENERGY STAR de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos, en muchos equipos modernos basta con retirar los restos grandes de comida, ya que el lavado previo bajo el grifo puede aumentar innecesariamente el consumo de agua y energía.
Esto tiene una explicación sencilla: los lavavajillas y detergentes actuales están diseñados para encargarse de la limpieza. Por supuesto, es importante seguir las recomendaciones de cada fabricante, pero la próxima vez que alguien te diga que debes lavar los platos antes de meterlos al lavavajillas, tendrás un buen argumento para recordar que la idea de comprar uno era precisamente ahorrarte ese trabajo.