Descubre cómo los estafadores usan las capturas de pantalla falsas para robar a sus víctimas.
Durante años, pedir el famoso “pantallazo” de una transferencia o del chat de confirmación era la mejor forma de verificar que se realizó una transferencia de dinero a través de Nequi, Daviplata o una app bancaria.
Sin embargo, esa costumbre se transformó en una oportunidad que cibercriminales están usando para estafar a las personas. Tras la masificación de herramientas de edición rápida y la irrupción de aplicaciones impulsadas por inteligencia artificial generativa, confiar a ciegas en una captura de pantalla es el equivalente moderno a recibir un cheque fotocopiado en blanco y negro: fácil de alterar, difícil de autenticar a simple vista y sin valor de respaldo.
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La firma de ciberseguridad ESET lanzó una alerta sobre este fenómeno, advirtiendo que las capturas de pantalla perdieron su estatus de prueba irrefutable y se convirtieron en la herramienta preferida del fraude digital para engañar tanto a usuarios en marketplaces como a equipos de finanzas en grandes empresas.

La fragilidad de una imagen como prueba legal y financiera
La firma de ciberseguridad ESET advirtió que las capturas de pantalla han perdido confiabilidad como evidencia debido a la facilidad para manipularlas con herramientas digitales e inteligencia artificial. Por sí solas carecen de valor probatorio sólido, por lo que usuarios y empresas deben verificar pagos y datos directamente en plataformas oficiales.
Un archivo sin identidad ni respaldo de origen
Creer que una imagen pixelada en WhatsApp demuestra una transferencia bancaria es como aceptar un recibo escrito a lápiz sin sello ni firma: cualquiera puede cambiar los números en cuestión de segundos.
Desde el punto de vista técnico y legal, una captura es simplemente un gráfico estático. No aporta metadatos confiables sobre quién la creó; puede ser recortada, modificada mediante el código fuente de un navegador en segundos o generada desde cero por un bot.
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Por esta razón, las autoridades regulatorias y los sistemas judiciales consideran las capturas como una forma débil de evidencia. La validez real reside únicamente en el registro original del sistema, la referencia bancaria o el registro directo de la transacción en la plataforma utilizada.
A continuación, se resumen los escenarios más comunes donde el uso de capturas manipuladas facilita el fraude:
| Escenario de Riesgo | Método de Engaño Común | Mecanismo de Prevención Directa |
| Venta en Marketplaces | Captura de pago falso para exigir el envío del producto | Revisar el saldo disponible en la app bancaria oficial |
| Falsos Cargos Adicionales | Imagen que exige tarifas extra para liberar fondos | Ignorar enlaces externos y validar con la plataforma |
| Estafas Sentimentales | Capturas de pasajes o reembolsos “cancelados” | No realizar giros basados en comprobantes de terceros |
| Inversiones y Cripto | Capturas con ganancias astronómicas en grupos | Desconfiar de rendimientos garantizados en chats |
| Ataques de Phishing | Pedido de captura con códigos de verificación | Nunca compartir códigos SMS ni imágenes de accesos |
¿Cómo operan estas falsificaciones en el entorno corporativo?
En el ámbito empresarial, recibir una captura de pantalla manipulada genera costos operativos por investigaciones internas y reclamaciones fraudulentas de reembolso.
Un cliente puede presentar una captura falsa afirmando que pagó por un servicio no prestado para exigir productos de reemplazo o créditos a favor. Además, los riesgos escalan cuando un empleado recibe una imagen que simula la aprobación de un directivo y procede a autorizar un desembolso urgente o liberar información confidencial sin consultar los canales formales.
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Según explicó Mario Micucci, investigador de seguridad informática de ESET Latinoamérica, estos documentos deben tratarse como un punto de partida para orientar una búsqueda, jamás como una fuente definitiva de verdad.
Métodos seguros para verificar transacciones sin depender de un ‘pantallazo’
Para evitar caer en trampas digitales, los expertos sugieren adoptar un principio básico: la confirmación siempre debe provenir de un canal o sistema que la otra persona no pueda controlar.
- Revisión en la fuente oficial: Al vender un producto, nunca entregue el artículo hasta ver el saldo reflejado en su propia aplicación bancaria o perfil del marketplace.
- Comprobantes verificables: En caso de disputa, exija números de referencia de transacción o correos electrónicos originales que permitan rastrear el movimiento.
- Procesos corporativos automatizados: Las empresas deben integrar conexiones por API con entidades financieras y capacitar al personal de atención al cliente para que no emita reembolsos basándose únicamente en imágenes recibidas por correo o chat.
¿Una captura de pantalla sirve como prueba legal en un juicio?
Tiene un valor probatorio muy limitado y rara vez se acepta por sí sola sin un peritaje técnico.
Para que una evidencia digital sea sólida en un proceso legal, debe acompañarse de registros de servidor, correos originales con sus cabeceras completas o certificaciones emitidas directamente por la entidad bancaria o la plataforma involucrada.
¿Sabías que?
El primer concepto de “captura de pantalla” o screen dump no se hacía presionando dos botones en un teléfono, sino apuntando una cámara fotográfica de película a un monitor de tubos de rayos catódicos (CRT) en los años sesenta. Como las computadoras de la época no tenían memoria suficiente para almacenar imágenes y texto al mismo tiempo, los ingenieros de laboratorios como el MIT debían apagar las luces de la sala, ajustar la apertura del lente de una cámara Polaroid y tomar una foto física de la pantalla para documentar el comportamiento de un programa.
Aquel proceso análogo era tan complejo y costoso que nadie dudaba de la foto. Sesenta años después, generar la imagen de una pantalla toma un milisegundo, pero validar si lo que muestra es real cuesta bastante más.