Susana y Elvira: el fenómeno digital colombiano llega a la pantalla grande

9 Min de lectura

El blog colombiano Susana y Elvira llega a las salas de cine con “Sin Plan B” rompiendo los esquemas digitales y de género.

El ecosistema digital avanza tan rápido que a veces olvidamos dónde empezó todo. Antes de que los algoritmos dominaran nuestras vidas y de que midiéramos el éxito en visualizaciones de tres segundos, existían los espacios de resistencia en internet: los blogs. Lo más curioso es que una de las bitácoras más queridas de Colombia, nacida en el lejano 2008 como un espacio anónimo para descargar las frustraciones de la oficina, está a punto de hacer historia. Este próximo 28 de mayo llega a las salas de cine del país la película “Susana y Elvira: Sin Plan B”, consolidándose como un hito absoluto de la narrativa transmedia local al transformarse en la primera chick flick íntegramente producida, escrita y dirigida por mujeres en la industria colombiana.

No estamos ante un simple salto de formato. El regreso de los entrañables personajes interpretados por Manuela González (Susana) y Mabel Moreno (Elvira) es una lección abierta de cómo construir comunidad, hacer branded content orgánico y, sobre todo, dignificar a una audiencia que el mercado tradicional insiste en ignorar: las mujeres que rondan los 40 años. Como suelo repetir en Pixelados, la tecnología no tiene sentido si no mejora la vida de las personas. Y esta producción demuestra que el contenido digital con propósito puede romper las pantallas para habitar el mundo real.

El valor de una idea transmedia que sobrevivió al algoritmo

Para quienes recuerdan el boom de las series web a principios de la década pasada, Susana y Elvira no necesita presentación. Fue, de hecho, la primera serie digital real en Colombia en el año 2008. La marca ha mutado con éxito desde el texto online hacia la literatura y los formatos audiovisuales premiados internacionalmente. En una era digital saturada de contenidos efímeros y marcas que buscan la viralidad vacía, ellas abrieron camino cuando la publicidad en internet era un terreno inexplorado, demostrando que la tecnología y las plataformas son solo el vehículo; el alma real del proyecto es la conexión humana.

Adaptar este universo de casi dos décadas implicó estructurar un arco dramático complejo y dar un salto de calidad técnica monumental para la gran pantalla. La actriz Manuela González nos confesó lo que significó para ella este proceso:

“Yo siento que cuando las cosas se hacen así, sin buscar como un resultado garantizado, sino por la mera pasión de hacer lo que a uno le gusta, pues siento que fue muy acertado porque empezó a crecer. Cuando tú haces parte de un proyecto que empieza de menos a más, te lo apropias de una manera distinta; es como ver un hijo crecer. Hoy en día este salto cuántico al cine por eso es tan emocionante y es una ventana importantísima para esta historia”.

Más estrenos en streaming: De la cancha al sofá: James Rodríguez protagoniza los estrenos de Netflix en mayo

La tecnología te conecta, pero la empatía crea el fandom

Pensemos por un momento en el comportamiento de las comunidades digitales actuales. Pasamos horas deslizando el dedo por pantallas frías, pero nos movilizamos cuando encontramos historias que reflejan nuestras realidades sin filtros. Lo más bonito de este fenómeno es ver cómo las nuevas generaciones de creadores y actores se acoplan a un legado digital preexistente. La joven actriz Mia Durán, quien se suma al elenco de la película junto a Julián Cerati, nos compartió una divertida infidencia sobre su primer contacto con la franquicia:

“Cuando Susana y Elvira salió, yo todavía no había nacido… ¡las primeras partes! Yo estaba muy chiquita. Una vez que me gané el casting y sabía de qué se trataba Susana y Elvira, me vi la serie y me encantó, me pareció muy divertida. Empecé a estudiarla; para mí fue muy lindo poder ver cómo transmutó esto a algo también tan grande”.

Pero ojo, porque hay un componente político y social fundamental en este estreno. En Latinoamérica, las industrias culturales y tecnológicas suelen enfocar sus esfuerzos de segmentación de forma exclusiva en los centennials o las audiencias más jóvenes, asumiendo que las plataformas les pertenecen únicamente a ellos. Esta película es una reivindicación del poder, la independencia y las narrativas de las mujeres contemporáneas. Manuela González lo analiza de forma muy lúcida:

“Estar en los 30 es distinto que estar en los 40. Yo creo que la esencia de estas mujeres de estar muchas veces al extremo, de estar perdidas, de tener unos sueños que a veces se cumplen y creen que se cumplen y otras veces no se cumplen y seguir en esa búsqueda, eso no cambia. Pero evidentemente las prioridades yo creo que sí cambian. Creo que uno a los 40 también ha resuelto algunas cosas a las que de verdad le da más importancia o tiene un poquito más todo en su justo lugar”.

Una mirada femenina sin precedentes en el cine local

Aquí es donde la cosa se pone interesante para los amantes del cine. El actor Julián Cerati nos hizo caer en cuenta de un detalle que no es menor: la inmensa fidelidad de la comunidad que nació en la web. El actor nos comentó el impacto que percibió al subirse al proyecto:

“Me entero de que esto había sido un fenómeno. Creo que, por lo menos en mi círculo, el mundo se divide entre la gente que conoce Susana y Elvira y son completamente fanáticos, o los que no conocen. Había una clara fidelidad del público que sí había visto Susana y Elvira… Fue un equipo muy talentoso y con ganas de llevar este mismo fenómeno a los cines para que pueda disfrutarlo más gente”.

Por si fuera poco, la película funciona de forma completamente autónoma. Manuela nos aclaró una duda frecuente para los cinéfilos que temen llegar perdidos a la sala: “Al ser este un nuevo portal al universo de Susana y Elvira, una persona no tiene que haberse visto la serie web ni haberse leído el blog… Quien no haya conocido la historia va a conocerlas a través de esta película, las va a entender y va a adentrarse en sus nuevos y jóvenes 40 años”.

En Pixelados creemos firmemente que entender la tecnología es entendernos mejor como sociedad. El caso de Susana y Elvira es la prueba reina de que una bitácora digital nacida de la necesidad de desahogo puede transformarse en una infraestructura cultural masiva, demostrando que detrás de cada pantalla, seguimos siendo demasiado humanos para ser simples bots.

La cita en los teatros está programada a partir de este próximo 28 de mayo. Si ya armaste el parche con tus amigas para ir a verla, cuéntanos en los comentarios: ¿desde qué año sigues la historia de Susana y Elvira? ¡Te leemos!

Compartir este artículo