De Fantasía a Encanto: Disney reúne décadas de recuerdos en un video.
- ¿Qué es «Esto es Disney» y por qué reúne a tantas generaciones?
- 10 películas icónicas de Disney y Pixar que puedes revivir en Disney+
- 1. Fantasía (1940): cuando Mickey descubrió que la magia también trae problemas
- 2. La Cenicienta (1950): un zapato de cristal que sobrevivió al paso del tiempo
- 3. La Bella y la Bestia (1991): una biblioteca que cualquier lector quisiera tener
- 4. Aladdín (1992): el Genio que podía convertirse prácticamente en cualquier cosa
- 5. Toy Story (1995): la película que nos hizo desconfiar de nuestros juguetes
- 6. WALL-E (2008): un robot que necesitó muy pocas palabras para emocionarnos
- 7. Frozen: Una aventura congelada (2013): Elsa y la canción que los padres aprendieron sin querer
- 8. Intensa-Mente (2015): cuando Pixar nos mostró quién podría estar al mando de nuestra cabeza
- 9. Moana: Un mar de aventuras (2016): una princesa que prefirió navegar antes que esperar un rescate
- 10. Encanto (2021): la familia colombiana que logró que todo el mundo hablara de Bruno
- ¿Sabías que?
Para algunos, Disney es Mickey Mouse intentando controlar unas escobas mágicas. Otros crecieron convencidos de que sus juguetes cobraban vida cuando nadie los miraba, y hay quienes todavía no pueden escuchar el nombre de Bruno sin comenzar a cantar. Son recuerdos de épocas muy distintas, pero ahora todos tienen un lugar en el mismo video.
Disney presentó «Esto es Disney», el primer spot latinoamericano de su nueva campaña global, una pieza que reúne escenas de sus películas animadas con recuerdos reales de personas que crecieron acompañadas por sus personajes. La propuesta no busca promocionar un estreno en particular, sino mostrar cómo esas historias terminan formando parte de los juegos, las celebraciones y los momentos que compartimos con otras personas.
¿Qué es «Esto es Disney» y por qué reúne a tantas generaciones?
El video, presentado el 28 de octubre de 2026 y titulado Es ese sentimiento que siempre estará contigo, propone un recorrido que va desde clásicos como Fantasía y La Cenicienta hasta producciones más recientes como Frozen, Intensa-Mente y Encanto. En medio también aparecen personajes como Woody y Buzz Lightyear, WALL-E y los protagonistas de Up: una aventura de altura.

Pero hay algo que distingue a este spot de un montaje convencional de escenas famosas: Disney incorporó grabaciones personales de sus empleados en Latinoamérica, quienes compartieron momentos de sus propias vidas relacionados con las películas y los personajes de la compañía.
De esta manera, el video intercala la ficción con experiencias reales, desde niños que juegan a convertirse en sus personajes favoritos hasta la emoción de conocerlos personalmente. La intención es mostrar que una película puede durar un par de horas, pero los recuerdos y las experiencias que nacen de ella pueden acompañarnos durante años.
Y hay una observación interesante detrás de esa idea: no todos crecimos con el mismo Disney. Mientras algunas personas recuerdan haber visto La Bella y la Bestia en VHS, otras descubrieron a Elsa en una sala de cine o conocieron a los Madrigal directamente en Disney+. Los personajes cambian, las tecnologías para ver sus aventuras también, pero muchas de esas historias siguen encontrando nuevos espectadores.
La compañía confirmó que este es el primero de varios videos que presentará en Latinoamérica durante los próximos meses, aunque todavía no ha anunciado cuándo llegarán las siguientes entregas.
10 películas icónicas de Disney y Pixar que puedes revivir en Disney+
El spot también funciona como una pequeña máquina del tiempo para los aficionados a la animación. Basta con reconocer un personaje o escuchar una melodía para recordar dónde vimos por primera vez una película, con quién estábamos o cuántas veces insistimos en repetirla.
Por eso seleccionamos diez producciones que aparecen en la campaña y que puedes encontrar en Disney+ Colombia. Están organizadas por año de estreno, no por popularidad, para recorrer más de ocho décadas de historias que acompañaron a diferentes generaciones.
1. Fantasía (1940): cuando Mickey descubrió que la magia también trae problemas
Mucho antes de que Mickey se convirtiera en un personaje habitual de camisetas, juguetes y parques temáticos, protagonizó una secuencia inolvidable en Fantasía: El aprendiz de brujo. Allí descubre que utilizar magia para evitar el trabajo puede terminar siendo una idea terrible, especialmente cuando las escobas comienzan a multiplicarse.
La película fue una apuesta poco convencional para su época, pues combinó música clásica con secuencias animadas que no necesitaban los diálogos habituales para contar sus historias. Incluso hoy, sus imágenes siguen siendo una buena manera de descubrir cómo Disney experimentaba con el sonido y la animación hace más de 80 años.
2. La Cenicienta (1950): un zapato de cristal que sobrevivió al paso del tiempo
Antes de que existieran los recordatorios del celular, Disney ya había conseguido que millones de personas se preocuparan por llegar a casa antes de la medianoche. Y todo por culpa de un hechizo que tenía una hora de vencimiento bastante estricta.
La Cenicienta convirtió elementos como el zapato de cristal, la calabaza transformada en carruaje y el Hada Madrina en símbolos reconocibles incluso para quienes nunca han visto la película completa. Para muchas familias también representa una época en la que los cuentos clásicos se compartían a través de la televisión y las películas que se guardaban en casa.
3. La Bella y la Bestia (1991): una biblioteca que cualquier lector quisiera tener
Una rosa encantada, un reloj que habla y un candelabro bastante entusiasta son parte de los recuerdos que dejó La Bella y la Bestia. Aunque, para quienes disfrutan los libros, posiblemente uno de sus momentos más memorables sea cuando Bella descubre la gigantesca biblioteca del castillo.
Esta producción marcó una época importante para los musicales animados de Disney y consiguió un reconocimiento histórico: fue la primera película animada nominada al Óscar a mejor película. Su combinación de música, romance y personajes secundarios convirtió al castillo en uno de los escenarios más reconocibles de la animación de los noventa.
4. Aladdín (1992): el Genio que podía convertirse prácticamente en cualquier cosa
Si hay un personaje que parece disfrutar cada segundo que pasa en pantalla, ese es el Genio de Aladdín. Su habilidad para transformarse constantemente, hacer imitaciones y romper con la solemnidad de los cuentos tradicionales convirtió a la película en una comedia tan recordada como sus canciones.
Y aunque la alfombra voladora probablemente fue el transporte que todos quisimos tener alguna vez, buena parte del encanto de esta aventura está en el humor del Genio, interpretado originalmente por Robin Williams. Una oportunidad para volver a disfrutar de una animación que aprovechaba cada transformación del personaje para provocar una nueva sorpresa.
5. Toy Story (1995): la película que nos hizo desconfiar de nuestros juguetes
Después de ver Toy Story, dejar la habitación podía convertirse en un pequeño experimento: salir, cerrar la puerta y regresar rápidamente para comprobar si Woody, Buzz y compañía estaban haciendo algo sospechoso.
Más allá de esa complicidad infantil, la primera aventura de los juguetes de Andy también cambió la historia del cine. Fue el primer largometraje animado completamente por computador, un logro de Pixar que abrió nuevas posibilidades para la industria.
Su verdadera fuerza, sin embargo, no dependía únicamente de la tecnología. Detrás de los avances digitales había una historia sobre amistad, celos y el miedo a ser reemplazado, sentimientos que continúan funcionando incluso tres décadas después de su estreno.
6. WALL-E (2008): un robot que necesitó muy pocas palabras para emocionarnos
Un robot que pasa sus días compactando basura en un planeta abandonado no parece, a primera vista, el protagonista más indicado para una historia entrañable. Pero Pixar consiguió que WALL-E despertara curiosidad, ternura y hasta preocupación con sus movimientos, sonidos y una colección de objetos encontrados entre los desperdicios.
WALL-E también ofrece una mirada particular sobre nuestra relación con la tecnología y el medioambiente. Es una película que puede disfrutarse como una aventura espacial, pero que adquiere otros matices cuando prestamos atención al mundo que presenta y a la manera en que sus habitantes dependen de las máquinas.
7. Frozen: Una aventura congelada (2013): Elsa y la canción que los padres aprendieron sin querer
Hay canciones que uno busca para escucharlas y otras que termina aprendiendo porque alguien más las reproduce veinte veces al día. Let It Go, de Frozen, probablemente pertenece a las dos categorías, dependiendo de a quién le preguntes.
La historia de Anna y Elsa convirtió sus vestidos, personajes y canciones en parte de juegos infantiles, celebraciones de cumpleaños y numerosas interpretaciones familiares. Es uno de los ejemplos más reconocibles de lo que busca mostrar «Esto es Disney»: una historia que sale del cine y termina formando parte de la vida cotidiana, incluso entre personas que no necesariamente eligieron memorizar su banda sonora.
8. Intensa-Mente (2015): cuando Pixar nos mostró quién podría estar al mando de nuestra cabeza
¿Te has preguntado quién toma las decisiones cuando pierdes la paciencia, te emocionas por una sorpresa o sientes ganas de llorar? Pixar imaginó una respuesta bastante divertida: un grupo de emociones trabajando en una especie de centro de control, donde no siempre se ponen de acuerdo.
En Intensa-Mente, Alegría, Tristeza, Furia, Temor y Desagrado acompañan los cambios que enfrenta Riley al mudarse de ciudad. Su historia permite algo poco frecuente: que los niños disfruten las ocurrencias de los personajes mientras los adultos encuentran otras lecturas sobre los recuerdos, el crecimiento y la importancia de reconocer lo que sentimos.
9. Moana: Un mar de aventuras (2016): una princesa que prefirió navegar antes que esperar un rescate
Moana tenía una isla, una comunidad que la necesitaba y un océano que parecía empeñado en complicarle la vida. Pero también tenía algo muy claro: quería descubrir qué había más allá del horizonte.
La película presentó una protagonista decidida a encontrar su propio camino, acompañada por Maui, un semidiós con un ego tan grande como sus poderes. Entre canciones, criaturas marinas y paisajes inspirados en Oceanía, Moana llevó a una nueva generación hacia aventuras alejadas de los castillos y los cuentos de hadas tradicionales.
10. Encanto (2021): la familia colombiana que logró que todo el mundo hablara de Bruno
La magia de Encanto estaba en una casa que se movía, personajes con habilidades extraordinarias y una familia que tenía tantos secretos como integrantes. Pero para el público colombiano había un atractivo adicional: descubrir referencias a nuestras costumbres, paisajes, comidas y formas de vivir en una producción animada de Disney.
Mirabel, Luisa, Isabela y el resto de los Madrigal también encontraron un espacio en la cultura popular gracias a sus canciones. Especialmente Bruno, cuyo tema musical terminó alcanzando el primer puesto del Billboard Hot 100 en Estados Unidos. Nada mal para un personaje del que supuestamente nadie quería hablar.
¿Sabías que?
Cuando Fantasía llegó a los cines en 1940, Disney no se conformó con acompañar las imágenes con música clásica. La compañía desarrolló un sistema de sonido llamado Fantasound, diseñado para ofrecer una experiencia estereofónica que resultaba extraordinaria para la época. El inconveniente era que las salas necesitaban equipos especiales para reproducirlo, por lo que la película solamente pudo estrenarse inicialmente en 14 cines.
Según los archivos históricos de Disney D23, la instalación del sistema era demasiado costosa para una distribución convencional. Fue uno de los primeros grandes experimentos de sonido estereofónico en el cine comercial, décadas antes de que las salas modernas convirtieran el audio multicanal en algo habitual. Así que Mickey no solo estaba experimentando con magia en Fantasía: la película también formaba parte de un experimento tecnológico que buscaba transformar la experiencia de ir al cine.