Batería portátil se incendió en pleno vuelo: no es el primer caso de 2026

Foto perfil Cristian Serrano
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De cargar el celular a encender las alarmas: una power bank provocó una emergencia en pleno vuelo.

Imagina estar sentado en un avión, a varios kilómetros de altura, cuando descubres que del compartimento donde guardaste tu equipaje comienza a salir humo y llamas. No es precisamente una situación que esperabas encontrar durante el vuelo. Mucho menos cuando el responsable parece ser un accesorio tan común como una batería portátil.

Eso fue lo que ocurrió este domingo 11 de octubre en un avión de IndiGo que viajaba entre Nueva Delhi y Chennai, en India. Una power bank que se encontraba en uno de los compartimentos superiores comenzó a incendiarse y desató una emergencia que obligó a los pilotos a cambiar de destino y aterrizar en Hyderabad. Por fortuna, nadie resultó lesionado.

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Las imágenes del incidente, difundidas en redes sociales, muestran a varios pasajeros intentando controlar las llamas con bolsos y otros objetos, mientras la tripulación interviene para apagar el fuego. No era una situación que admitiera demasiadas improvisaciones: una batería de litio incendiada puede seguir generando calor incluso después de que desaparezcan las llamas.

La aerolínea confirmó que el vuelo 6E-6115 fue desviado después de detectar humo procedente de un dispositivo electrónico personal. La tripulación consiguió controlar la emergencia y, tras aterrizar en el Aeropuerto Internacional Rajiv Gandhi, se dispuso otra aeronave para que los viajeros continuaran hacia Chennai. Todavía no se ha establecido públicamente qué provocó la falla del dispositivo.

Lo ocurrido tiene un ingrediente preocupante: no fue necesario un problema mecánico del avión para alterar el viaje. Bastó un dispositivo de los que muchos llevamos en la mochila sin prestarles demasiada atención. Y tampoco es la primera vez que sucede.

Una power bank ya había provocado emergencias en otros dos aviones durante septiembre

El 2 de septiembre, los pasajeros del vuelo AM371 de Aeroméxico, que viajaban desde Tapachula hacia Ciudad de México, vivieron un incidente parecido. Una batería externa presentó una falla mientras estaba sobre un asiento desocupado y produjo un conato de incendio.

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La tripulación consiguió asegurar el dispositivo y la aeronave aterrizó en Ciudad de México. No se reportaron lesionados y la batería fue entregada a los servicios de emergencia para su revisión.

El siguiente episodio ocurrió el 17 de septiembre y tuvo una consecuencia especialmente frustrante para sus pasajeros: después de varias horas de viaje, terminaron prácticamente donde habían comenzado.

Incendio en avión por batería
Incendio en avión por batería portátil / Foto tomada de redes sociales

Un Boeing 777 de KLM, que cubría la ruta entre Ámsterdam y Curazao, tuvo que dar media vuelta sobre el océano Atlántico después de que una batería portátil se sobrecalentara y produjera humo en la cabina.

La tripulación apagó el pequeño incendio, pero el comandante decidió regresar al aeropuerto de Schiphol. La aeronave aterrizó aproximadamente cinco horas y media después de haber despegado. Según informó El Colombiano, la aerolínea confirmó el incidente y la aplicación de sus procedimientos de seguridad.

Tres incidentes en poco más de un mes son suficientes para recordar que existe un riesgo real, aunque no permiten concluir que todas las power banks sean peligrosas o que los incendios estén aumentando en todo el mundo.

Para entender qué tienen en común estos episodios, hay que mirar dentro de las baterías.

¿Por qué una batería que sirve para cargar el celular puede terminar incendiándose?

Una power bank es, básicamente, una pequeña reserva de energía que llevamos en el bolsillo. Su gran ventaja es que almacena suficiente electricidad para revivir un celular cuando no tenemos un enchufe cerca.

Buena parte de esa capacidad se debe a las baterías de iones de litio, presentes también en celulares, computadores portátiles y otros dispositivos electrónicos.

El problema comienza cuando algo falla en su interior.

Piensa en una olla que se calienta constantemente, pero que no tiene manera de liberar suficiente calor. Cada segundo que pasa, la temperatura aumenta. En una batería defectuosa puede ocurrir algo parecido, con una diferencia importante: sus componentes químicos pueden desencadenar reacciones que generan todavía más calor.

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Ese proceso se llama fuga térmica (thermal runaway). Cuando comienza, la batería puede liberar gases, emitir humo, incendiarse o romperse violentamente.

La Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA) explica que este fenómeno puede producirse por cortocircuitos, defectos de fabricación, daños físicos, sobrecargas o exposición a temperaturas excesivas.

Por eso conviene desconfiar de una batería que se hincha, tiene golpes importantes, presenta deformaciones o se calienta demasiado. Son señales que no deberían ignorarse.

Ahora bien, ¿por qué preocupa tanto en un avión?

Porque, a diferencia de lo que ocurre en tu casa, a 10.000 metros de altura no puedes simplemente salir del lugar mientras llegan los bomberos. El humo puede extenderse por la cabina y un dispositivo aparentemente apagado podría volver a incendiarse si sus celdas continúan sobrecalentadas.

Uso de batería portátil en un avión
Uso de batería portátil en un avión / Composición de Pixelados creada con IA

La amenaza no consiste en que todas las baterías vayan a explotar por estar volando. Consiste en las consecuencias que puede tener una falla cuando estás dentro de una aeronave.

¿Cómo apagan los auxiliares de vuelo una batería incendiada?

Puede parecer contradictorio, pero una de las herramientas más importantes para controlar este tipo de emergencias es algo tan cotidiano como el agua.

La FAA explica en su circular AC 120-80B, sobre incendios durante el vuelo, que las tripulaciones deben contar con procedimientos para identificar el fuego, proteger a los pasajeros, apagar las llamas y enfriar las baterías afectadas.

El enfriamiento resulta fundamental porque una batería de litio no siempre deja de representar un peligro cuando desaparece el fuego visible. Las celdas pueden conservar suficiente calor para iniciar otra reacción.

Por eso, una vez extinguidas las llamas, los procedimientos recomendados contemplan utilizar agua u otros líquidos no alcohólicos para reducir la temperatura. Cuando sea seguro hacerlo, el dispositivo también puede colocarse en un recipiente adecuado para mantenerlo refrigerado y bajo vigilancia.

Esta no es una invitación a que los pasajeros intenten apagar por su cuenta un dispositivo incendiado. La manipulación corresponde a personal entrenado, que cuenta con equipos de protección y conoce los procedimientos de la aeronave.

Mientras los auxiliares intervienen, los pilotos deben evaluar la gravedad de la emergencia y decidir si el avión puede continuar o necesita aterrizar en otro aeropuerto.

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Y hay una recomendación especialmente útil para cualquier pasajero: si tu celular o batería externa se hincha, empieza a emitir humo o se calienta de manera anormal, avisa inmediatamente a la tripulación. No esperes a comprobar si el problema desaparece solo.

Si viajas en Colombia, ¿qué baterías portátiles puedes llevar en el avión?

Después de conocer estos incidentes, podrías pensar que la solución más sencilla sería prohibir todas las power banks. Sin embargo, las autoridades aeronáuticas permiten transportarlas bajo condiciones específicas.

Desde el 27 de marzo de 2026 están vigentes nuevas disposiciones internacionales de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), entre ellas un límite de dos baterías portátiles por pasajero y la prohibición de recargarlas durante el vuelo.

En Colombia, Avianca y LATAM publican condiciones que resultan especialmente útiles para preparar el equipaje:

  • Puedes transportar máximo dos power banks de hasta 100 Wh cada una.
  • Deben viajar contigo en la cabina, nunca en el equipaje facturado que va en bodega.
  • Tienen que permanecer accesibles, preferiblemente debajo del asiento delantero. No deben guardarse en el compartimento superior.
  • Sus terminales deben estar protegidos para evitar cortocircuitos.
  • Las baterías dañadas o modificadas no deben transportarse.

Estas condiciones están recogidas en las páginas oficiales de Avianca y LATAM Colombia.

Hay otro detalle que vale la pena revisar antes de despegar: no todas las aerolíneas permiten utilizar la batería durante el vuelo.

LATAM prohíbe usarla para recargar otros dispositivos. Avianca permite hacerlo bajo determinadas condiciones, como mantener la power bank visible y evitar su utilización durante el carreteo, el despegue y el aterrizaje. Ninguna de las dos permite recargarla utilizando los puertos del avión.

Por eso, la política de la compañía con la que vas a viajar es tan importante como la capacidad de la batería.

El truco para saber si tu power bank está permitida en un avión

Aquí aparece una confusión bastante común.

Cuando compras una batería portátil, probablemente te fijas en un número como 10.000, 20.000 o 30.000 mAh. Entre más grande sea, más energía puede almacenar, siempre que estemos comparando baterías con el mismo voltaje.

Pero las aerolíneas no establecen el límite principal en mAh, sino en vatios-hora (Wh).

Piensa en los mAh como una forma de describir la capacidad de un tanque, mientras que los Wh representan la cantidad de energía que puede entregar. Para pasar de una medida a otra necesitas conocer también el voltaje.

La buena noticia es que no hace falta convertirse en ingeniero eléctrico para revisar tu batería.

Si tu power bank indica 20.000 mAh y un voltaje nominal de 3,7 V, basta con multiplicar ambas cifras y dividir el resultado entre 1.000.

Con ese voltaje de ejemplo, una batería de 20.000 mAh equivale a 74 Wh y queda por debajo del límite de 100 Wh. Una de 30.000 mAh, en cambio, llega a 111 Wh y supera el máximo publicado por Avianca y LATAM.

Si la batería ya tiene impresa su capacidad en Wh, mucho mejor: puedes comparar directamente ese número con las condiciones de la aerolínea, sin hacer operaciones.

Y si no encuentras ninguna información que permita identificar su capacidad, lo más prudente es consultar con la compañía antes de llevarla al aeropuerto.

La diferencia entre una power bank permitida y una que no lo está puede estar en una cifra diminuta impresa en su carcasa. Revisarla antes del viaje resulta bastante menos complicado que descubrir el problema durante el control de equipaje.

¿Sabías que?

En enero de 2025, un incendio destruyó un Airbus A321 de Air Busan mientras se preparaba para despegar desde Corea del Sur. Una investigación señaló como causa probable un cortocircuito interno en una batería portátil que estaba guardada en un compartimento superior. La aeronave tuvo que ser evacuada y varias personas resultaron heridas durante la evacuación.

El caso demostró que una emergencia con baterías de litio ni siquiera necesita ocurrir en pleno vuelo para tener consecuencias graves. También ayuda a entender por qué las autoridades insisten tanto en que estos dispositivos permanezcan accesibles y no escondidos entre las maletas: cuando una batería empieza a fallar, detectar el problema cuanto antes puede marcar una diferencia enorme.

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