El código de la confianza: cómo Fiskil blinda tus datos en la era del Open Finance

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Karol Benavides explica cómo el Open Finance devuelve la propiedad de los datos al usuario.

Durante décadas, entrar en el sistema financiero se sentía como ceder la llave de nuestra privacidad a cambio de una tarjeta de plástico. Los bancos eran los únicos custodios de nuestro historial, nuestras deudas y nuestros hábitos. Pero el tablero ha cambiado. En el 2026, el concepto de Open Finance ha madurado lo suficiente para que la pregunta ya no sea qué puede hacer el banco por nosotros, sino qué podemos hacer nosotros con nuestros propios datos.

Para profundizar en esta transformación, conversamos con Karol Benavides, directora regional de Alianzas y Estrategia de Fiskil. Desde su posición, Benavides ha sido testigo de cómo la infraestructura tecnológica está permitiendo que el sistema financiero se vuelva “invisible” y se integre de forma natural en la vida cotidiana de las personas.

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Karol Benavides
Karol Benavides, directora regional de Alianzas y Estrategia para Latinoamérica en Fiskil / cortesía Fiskil

El usuario en el centro: De autorizaciones generales a dueños de la información

La explicación más sencilla del Open Finance reside en la propiedad. Históricamente, las entidades financieras gestionaban nuestros datos bajo condiciones amplias que el usuario promedio rara vez comprendía. Con este nuevo modelo, el consentimiento se vuelve quirúrgico.

Históricamente, los datos financieros han estado en manos de las entidades, pero con el Open Finance pasan a estar en manos de las personas. El sistema tiene que crear productos de acuerdo a lo que cada persona necesita y no al revés”.

Para Benavides, esto implica que cada individuo decide con quién comparte su información, para qué propósito exacto y por cuánto tiempo. Si el tiempo vence o el objetivo se cumple, el acceso se corta. Es el fin de los datos circulando sin control por el ecosistema.

La portabilidad de datos: El motor de una mejor salud financiera

Que la información sea portátil no es solo un avance técnico; es una mejora en la calidad de vida. Para el usuario, significa poder elegir entre múltiples alternativas en lugar de estar atado a una sola entidad. Esto permite acceder a productos diseñados sobre su comportamiento real y no únicamente sobre un historial crediticio tradicional que, a menudo, es incompleto.

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Desde la perspectiva del sistema, Zárate señala que las entidades deben dejar de ver los datos como un activo a proteger y empezar a usarlos como una herramienta para generar valor. Es un cambio cultural profundo donde la información compartida es la base sobre la cual se construye una competencia sana que beneficia al consumidor final.

Finanzas invisibles: La experiencia de usuario que no se siente como un trámite

Uno de los puntos más fascinantes de la visión de Benavides es la capacidad del Open Finance de volverse “invisible”. La mejor tecnología es aquella que resuelve una necesidad en el momento exacto sin que el usuario tenga que entender la infraestructura que hay detrás.

La invisibilidad del sector financiero integrándose con actores no financieros es hacia donde apunta el Open Finance. Cuando el modelo madura, los servicios financieros dejan de ser un trámite y se convierten en parte natural de la vida cotidiana”.

Un ejemplo claro es la integración con cadenas de consumo o plataformas de entretenimiento. No se trata de recibir un correo genérico con un descuento; se trata de que, al momento de pagar una entrada de cine, el sistema identifique tu perfil y aplique el beneficio instantáneamente. Esa relevancia cotidiana es el centro de la propuesta.

El reto de la “Coopetencia”: Bancos y Fintechs bajo el mismo techo

El término “coopetencia” (competir y colaborar simultáneamente) resume el nuevo paradigma del mercado. Si en el 2020 la conversación con los bancos tradicionales era difícil porque veían el intercambio de datos como una amenaza, hoy el escenario es de apertura.

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Las entidades han entendido que el Open Finance es una tendencia estructural. Superar la inercia de los modelos cerrados ha permitido que la banca tradicional use la agilidad de las Fintechs para llegar a segmentos de la población que históricamente han estado subatendidos. El Open Finance permite capturar comportamientos positivos que los modelos de evaluación antiguos ignoraban, permitiendo que personas sin historial crediticio formal accedan a financiamiento justo.

Interoperabilidad: El idioma técnico que une a Latinoamérica

Como proveedores de infraestructura, en Fiskil se encargan de habilitar la pieza clave: la interoperabilidad. Entre la entidad que provee el dato y el tercero que lo recibe, existe una capa de complejidad técnica que incluye autenticación, gestión de consentimiento y transmisión segura.

Construir esa infraestructura desde cero representa una carga considerable para cualquier entidad. Fiskil resuelve esa capa para que cuenten con seguridad óptima y trazabilidad, sin desviar recursos de su negocio principal”.

Benavides destaca que la región avanza de forma desigual. Mientras Brasil es el referente indiscutible (gracias a la sincronía entre Open Finance y Pix), países como Chile y Colombia están acelerando sus procesos. La lección global es clara: no se debe construir desde cero, sino adaptar los estándares internacionales (como FAPI 2.0) a la realidad local.

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El Decreto 0368 y el blindaje al usuario en Colombia

En el contexto colombiano, el Decreto 0368 de 2026 marca un punto de no retorno. Esta regulación elimina las autorizaciones generales y establece que el intercambio solo ocurre bajo una autorización explícita del titular. Es un blindaje real contra fraudes y suplantaciones.

Para Karol Benavides, la seguridad no es un accesorio, es la base del modelo. Por ello, plataformas como Fiskil operan bajo certificaciones rigurosas (SOC 2 Tipo II, cifrado AES-256) y monitoreo continuo. La señal para el usuario es simple: una solicitud de consentimiento legítima siempre debe indicar qué datos se comparten, para qué y por cuánto tiempo.

La democratización de las finanzas en Colombia y Latinoamérica no depende únicamente de la ley, sino de la educación y la confianza. El éxito del Open Finance se medirá cuando los usuarios entiendan que sus datos son la moneda de cambio para un sistema financiero más justo, eficiente y, sobre todo, transparente.

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